Por Lucila Carzoglio
Cristina Fernández obtuvo la mitad más dos en las últimas elecciones primarias y con ese porcentaje la continuidad de su mandato parece ser un hecho. Elegido el puesto número uno y sin muchas notas que agregar, la oposición pausó la cantinela, apagó el replay y decidió sintonizar sus spots al compás de unos acordes discordantes.
Después del 14 de agosto, con una candidata a la reelección que marca el ritmo y un vice que se codea con el mundo del rock, los partidos sacaron el diapasón, buscando dar con el tono y público indicados. Así, a los besos brillantina y miradas papel glacé, sumaron melodías populares y juveniles que les aseguren ser el segundo más votado dentro de los siete principales. Sin marchas convocantes abandonaron los boleros truculentos que hablaban de fraudes, engaños o crisis, y se inclinaron hacia cumbias risueñas y reversiones de temas conocidos. Es que, como advierte la canción de Ricardo Alfonsín hecha por la Champions Liga, “la gente está contenta, la violencia quedó en el ayer”.
Sin embargo, el “cambio radical” pregonado por la cumbia alfonsinista, más que reflejarse en las propuestas, sólo se hizo notar en las campañas, que pronto se transformaron en una guerra de canciones disponibles en la red. Mientras Binner apostó a su estribillo “es tiempo de pasar al frente” (que buenos resultados le trajo, por cierto) y Carrió optó por sonrisas silenciosas y una música incidental digna de llamada en espera (de espera de algunas bancas, claro); Rodríguez Saá, hablando de luces y sombras, contrarrestó su traje blanco impoluto con un montaje bricolaje: Compromiso Federal tuvo su tango, un folclore y hasta una cumbia de los Wachiturros.
Sin ton ni son, llegó a figurar tercero en las encuestas.
Entre tanto claroscuro, la orquesta siguió tocando “Alberto es una masa, te da una casa, pero parece ser que sólo en la Rosada la cosa pinta bien.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Artilugios y estrategias en el fascinante arte de la elección
Por Elena Montilla
Este domingo, el cuarto oscuro se convertirá en escenario de una prometedora aventura. Incertidumbre, asombro y hasta alguna risa incrédula se desatarán dentro del aula aislada cuando el ciudadano votante –informado o no, convencido o indeciso– encuentre, frente a las boletas coloridas, el evidente artilugio partidario. Entre las extensas listas de nombres que acompañan la imagen de los respectivos candidatos a presidente, las fuerzas clasificadas después de las elecciones primarias intentarán incluir figuras que –según su criterio propio– conseguirán valerles la tan ansiada simpatía del electorado.
Evangelistas fervientes de la primera hora, amnésicos de la década del noventa y fanáticos creyentes en la vuelta a la cordura de ex funcionarios kirchneristas, encontrarán su oasis entre el caos ideológico. Apellidos familiares, como Fort, Ruckauf, Redrado y Camaño, acecharán vistosos entre otros aspirantes menos conocidos, en un intento de burda seducción. Desde sus respectivas boletas, y en diferentes formatos, apelarán con su fama a ese pequeño rincón del cholulismo que habita en cada votante, con el claro y entendible objetivo de sumar adhesiones.
En palabras de la Real Academia Española (RAE), la política podría definirse específicamente como el arte de emplear medios para alcanzar un fin determinado. La oposición en conjunto parece obedecer a un acuerdo previo en lo que a estrategias de campaña respecta, y la invasión de la no-política parece acelerarse cada vez con mayor velocidad.
Queda entonces en manos del elector la posibilidad de optar entre plataforma política y discurso mediático. Ambos alineados con el poder, desde espacios divergentes. Llega el momento de elegir en base a que cuestiones se decide. Si política real o pura representación.
Evangelistas fervientes de la primera hora, amnésicos de la década del noventa y fanáticos creyentes en la vuelta a la cordura de ex funcionarios kirchneristas, encontrarán su oasis entre el caos ideológico. Apellidos familiares, como Fort, Ruckauf, Redrado y Camaño, acecharán vistosos entre otros aspirantes menos conocidos, en un intento de burda seducción. Desde sus respectivas boletas, y en diferentes formatos, apelarán con su fama a ese pequeño rincón del cholulismo que habita en cada votante, con el claro y entendible objetivo de sumar adhesiones.
En palabras de la Real Academia Española (RAE), la política podría definirse específicamente como el arte de emplear medios para alcanzar un fin determinado. La oposición en conjunto parece obedecer a un acuerdo previo en lo que a estrategias de campaña respecta, y la invasión de la no-política parece acelerarse cada vez con mayor velocidad.
Queda entonces en manos del elector la posibilidad de optar entre plataforma política y discurso mediático. Ambos alineados con el poder, desde espacios divergentes. Llega el momento de elegir en base a que cuestiones se decide. Si política real o pura representación.
La Scalabrini: una agrupación kirchnerista
Por Nathalie Jarast
Juan Manuel Valdés es estudiante universitario y hace 12 años que participa de actividades políticas. Fue parte de Proyecto Sur hasta 2010, que decidió cambiar de rumbo y creó junto a otros compañeros la agrupación kirchnerista La Scalabrini, en la que milita actualmente y desde la cual palpita la elección presidencial que se avecina.
-¿Cómo se vive clima electoral?
-En este caso el clima es un poco menos tenso que en otras elecciones. Es difícil no confiarse después de las primarias. Pensamos que la gente se iba a relajar y militar menos. Los resultados de las PASO muestran un escenario favorable, pero al mismo tiempo eso incrementa el entusiasmo de los militantes y nos hace estar muy activos. Esperamos que esta nueva etapa sea de mayor profundización y reversión de las consecuencias del neoliberalismo durante los 90.
-¿Qué actividades realizan para estos comicios?
-Por ser una agrupación nueva y habernos incorporado al FPV recientemente no formamos parte de las listas. Así que hacemos otras cosas. Tenemos tres mesas por semana en la comuna 15, además de organizar una charla con Andrés Larroque, Secretario General de La Cámpora, realizamos pintadas por toda la comuna e invitamos a fiscalizar la elección.
-¿Qué expectativas tienen frente a lo del domingo y a posteriori?
-Creemos que si el Frente Para la Victoria obtiene mayoría en ambas cámaras se pueden lograr transformaciones importantes para consolidar un modelo productivo industrial. Esto es muy importante porque la actual estructura distributiva tiene herencias del neoliberalismo con las que hay que terminar. Creemos que la llamada profundización del modelo pasa por medidas como la reforma financiera, la impositiva, la recuperación del ferrocarril y de las rentas extraordinarias de nuestra economía. Con esas herramientas se puede enfrentar a la crisis internacional y aprovechar este momento de debilidad del primer mundo para transformar irreversiblemente nuestro país.
Juan Manuel Valdés es estudiante universitario y hace 12 años que participa de actividades políticas. Fue parte de Proyecto Sur hasta 2010, que decidió cambiar de rumbo y creó junto a otros compañeros la agrupación kirchnerista La Scalabrini, en la que milita actualmente y desde la cual palpita la elección presidencial que se avecina.
-¿Cómo se vive clima electoral?
-En este caso el clima es un poco menos tenso que en otras elecciones. Es difícil no confiarse después de las primarias. Pensamos que la gente se iba a relajar y militar menos. Los resultados de las PASO muestran un escenario favorable, pero al mismo tiempo eso incrementa el entusiasmo de los militantes y nos hace estar muy activos. Esperamos que esta nueva etapa sea de mayor profundización y reversión de las consecuencias del neoliberalismo durante los 90.
-¿Qué actividades realizan para estos comicios?
-Por ser una agrupación nueva y habernos incorporado al FPV recientemente no formamos parte de las listas. Así que hacemos otras cosas. Tenemos tres mesas por semana en la comuna 15, además de organizar una charla con Andrés Larroque, Secretario General de La Cámpora, realizamos pintadas por toda la comuna e invitamos a fiscalizar la elección.
-¿Qué expectativas tienen frente a lo del domingo y a posteriori?
-Creemos que si el Frente Para la Victoria obtiene mayoría en ambas cámaras se pueden lograr transformaciones importantes para consolidar un modelo productivo industrial. Esto es muy importante porque la actual estructura distributiva tiene herencias del neoliberalismo con las que hay que terminar. Creemos que la llamada profundización del modelo pasa por medidas como la reforma financiera, la impositiva, la recuperación del ferrocarril y de las rentas extraordinarias de nuestra economía. Con esas herramientas se puede enfrentar a la crisis internacional y aprovechar este momento de debilidad del primer mundo para transformar irreversiblemente nuestro país.
Otras voces en el debate estudiantil
Por Magalí Rodrigues Pires
A menos de una semana de las elecciones presidenciales, cuatro jóvenes estudiantes de distintas universidades públicas y privadas de la ciudad de Buenos Aires cuentan cómo viven la víspera electoral y hablan sobre su confianza en la política y el acceso que tienen a la información sobre las propuestas de los candidatos.
“Las vivo bastante de lejos, por decisión propia y también porque los ambientes en los que me muevo gran parte de mi tiempo, como la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, nada tienen que ver con política ni es un tema de charla generalmente”, opinó Carolina, estudiante de la UBA. Con ella coincidió Luciana, que cursa todo los días en la Facultad de Económicas de la misma universidad y agregó que, a pesar que le interesan las elecciones, siente que “siempre es más de lo mismo, pura publicidad y nada concreto”.
La respuestas no fueron muy distintas entre los estudiantes de las universidades privadas. Candela, estudiante de Derecho de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), eligió destacar que le gusta la política pero que no cree “en este país y menos en las votaciones” y que el sistema de la boleta única serviría para evitar que “trucheen las cosas”. Maximiliano, que cursa Comercio Exterior en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) fue un poco más determinante: “Para mi hay arreglos de todo tipo y va a ganar Cristina con fraude o como sea, pero va a ganar”.
Sin embargo, a pesar de este descreimiento generalizado, todos coincidieron en que ya sabían a quién iban a votar el domingo. Sólo uno de ellos, Maximiliano, agregó que “igualmente ir a votar da bronca porque sentís que perdés el tiempo”.
En relación al acceso a la información que ofrecen los distintos partidos sobre sus plataformas y el vínculo que tienen con la propaganda electoral, todos coincidieron con Carolina: “La información la obtengo mayormente en la radio, que suelo escuchar bastante, de los folletos que reparten en la calle, de Internet, donde me meto para leer un poco más en profundidad las propuestas, e inevitablemente de la televisión.” El estudiante de Comercio Exterior destacó que en la UADE no se tocó mucho el tema pero que, de todas maneras, para él “la información que ofrecen los candidatos es poco creíble.”
A menos de una semana de las elecciones presidenciales, cuatro jóvenes estudiantes de distintas universidades públicas y privadas de la ciudad de Buenos Aires cuentan cómo viven la víspera electoral y hablan sobre su confianza en la política y el acceso que tienen a la información sobre las propuestas de los candidatos.
“Las vivo bastante de lejos, por decisión propia y también porque los ambientes en los que me muevo gran parte de mi tiempo, como la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, nada tienen que ver con política ni es un tema de charla generalmente”, opinó Carolina, estudiante de la UBA. Con ella coincidió Luciana, que cursa todo los días en la Facultad de Económicas de la misma universidad y agregó que, a pesar que le interesan las elecciones, siente que “siempre es más de lo mismo, pura publicidad y nada concreto”.
La respuestas no fueron muy distintas entre los estudiantes de las universidades privadas. Candela, estudiante de Derecho de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), eligió destacar que le gusta la política pero que no cree “en este país y menos en las votaciones” y que el sistema de la boleta única serviría para evitar que “trucheen las cosas”. Maximiliano, que cursa Comercio Exterior en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) fue un poco más determinante: “Para mi hay arreglos de todo tipo y va a ganar Cristina con fraude o como sea, pero va a ganar”.
Sin embargo, a pesar de este descreimiento generalizado, todos coincidieron en que ya sabían a quién iban a votar el domingo. Sólo uno de ellos, Maximiliano, agregó que “igualmente ir a votar da bronca porque sentís que perdés el tiempo”.
En relación al acceso a la información que ofrecen los distintos partidos sobre sus plataformas y el vínculo que tienen con la propaganda electoral, todos coincidieron con Carolina: “La información la obtengo mayormente en la radio, que suelo escuchar bastante, de los folletos que reparten en la calle, de Internet, donde me meto para leer un poco más en profundidad las propuestas, e inevitablemente de la televisión.” El estudiante de Comercio Exterior destacó que en la UADE no se tocó mucho el tema pero que, de todas maneras, para él “la información que ofrecen los candidatos es poco creíble.”
martes, 18 de octubre de 2011
Sin nada por decir
Por Inés Jaureguialzo
A sólo días del 23 de octubre, parece necesario aclarar que ese domingo serán las elecciones presidenciales. Debido a las primarias y su contundente resultado a favor de la Presidenta, el clima electoral es imperceptible. Casi no hay publicidad en las calles, ni militantes ofreciendo volantes en la vereda, ni propagandas repetidas hasta el hartazgo. Una incertidumbre inexistente, una victoria ya cantada.
Resulta extraño, en vísperas de definir quién será el próximo presidente, que nadie hable (mucho) de eso. La ausencia de la conversación política es notable, las calles no están empapeladas con caras y slogans: los números de agosto definieron la cuestión por anticipado.
Algunos periodistas también han abandonado un poco la tarea, concentrados más en noticias de agenda que en las distintas candidaturas. Y otros, resignados ante tan predecible final, se atreven a hacer futurología y hablar de posibles alianzas, sucesores, y bajas para 2015.
También poco se habla de las encuestas, que elecciones anteriores han sido el motor de especuladores. Parece ser, entonces, que con la llegada de las primarias el clima electoral de ahora en más se trasladará a agosto. La campaña de los políticos se concentrará por esos días, y con ella su energía para captar votos.
Habrá que ver cómo será el clima el domingo, durante la jornada y cuando se conozcan los resultados. Pero lo que es seguro es que se sentirá no serán muchos los que estén nerviosos porque se cierren los comicios y comience el conteo.
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A sólo días del 23 de octubre, parece necesario aclarar que ese domingo serán las elecciones presidenciales. Debido a las primarias y su contundente resultado a favor de la Presidenta, el clima electoral es imperceptible. Casi no hay publicidad en las calles, ni militantes ofreciendo volantes en la vereda, ni propagandas repetidas hasta el hartazgo. Una incertidumbre inexistente, una victoria ya cantada.
Resulta extraño, en vísperas de definir quién será el próximo presidente, que nadie hable (mucho) de eso. La ausencia de la conversación política es notable, las calles no están empapeladas con caras y slogans: los números de agosto definieron la cuestión por anticipado.
Algunos periodistas también han abandonado un poco la tarea, concentrados más en noticias de agenda que en las distintas candidaturas. Y otros, resignados ante tan predecible final, se atreven a hacer futurología y hablar de posibles alianzas, sucesores, y bajas para 2015.
También poco se habla de las encuestas, que elecciones anteriores han sido el motor de especuladores. Parece ser, entonces, que con la llegada de las primarias el clima electoral de ahora en más se trasladará a agosto. La campaña de los políticos se concentrará por esos días, y con ella su energía para captar votos.
Habrá que ver cómo será el clima el domingo, durante la jornada y cuando se conozcan los resultados. Pero lo que es seguro es que se sentirá no serán muchos los que estén nerviosos porque se cierren los comicios y comience el conteo.
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La reconciliación con el campo aumenta la cosecha (de votos)
Por Jimena Guzmán Bengolea
Con la ciudadanía ya prácticamente haciendo fila para entrar al cuarto oscuro, resulta ineludible destacar el importante rol que sector agropecuario jugó en lo que va de los gobiernos kirchneristas. En 2008 hubo distritos que se opusieron férreamente al proyecto de Ley 125 (retenciones móviles a las exportaciones de soja) y que ahora, en las elecciones primarias, le dieron el apoyo a Cristina Fernández, aunque este hecho, en las vísperas, parecía imposible.
Tales son los ejemplos de las provincias de Santa Fe y Córdoba donde la oposición creía tener la victoria asegurada. En el caso del distrito de Hermes Binner, la Presidente obtuvo el 37% de los votos y en el centro del país el kirchnerismo logró sacar entre el 30 y el 35 por ciento en zonas netamente rurales.
De estas afirmaciones surge, obviamente, la incógnita respecto al motivo por el cuál sectores tan ligados al campo le dieron apoyo a un gobierno que supuestamente los castigó. Hay quienes afirmaron que esto se debe a que a la gente del interior no le va mal económicamente y que quienes apoyaron la protesta del campo no acompañaron en las elecciones primarias, es decir que había habitantes de los pueblos y las ciudades que apoyaron la protesta pero que no conocían el trasfondo del conflicto. Otra explicación posible es que este sector optó por una oposición atomizada.
Además, existe la posibilidad de que algunos electores hayan creído que con el voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos el campo ya había obtenido su victoria y frente a ese panorama, sumado a los precios mundiales de los cereales que mantienen al sector en una buena situación y en conjunción con una oposición que no representa propuestas concretas, quienes parecían enemigos de los K son hoy unos de sus tantos aliados.
Con la ciudadanía ya prácticamente haciendo fila para entrar al cuarto oscuro, resulta ineludible destacar el importante rol que sector agropecuario jugó en lo que va de los gobiernos kirchneristas. En 2008 hubo distritos que se opusieron férreamente al proyecto de Ley 125 (retenciones móviles a las exportaciones de soja) y que ahora, en las elecciones primarias, le dieron el apoyo a Cristina Fernández, aunque este hecho, en las vísperas, parecía imposible.
Tales son los ejemplos de las provincias de Santa Fe y Córdoba donde la oposición creía tener la victoria asegurada. En el caso del distrito de Hermes Binner, la Presidente obtuvo el 37% de los votos y en el centro del país el kirchnerismo logró sacar entre el 30 y el 35 por ciento en zonas netamente rurales.
De estas afirmaciones surge, obviamente, la incógnita respecto al motivo por el cuál sectores tan ligados al campo le dieron apoyo a un gobierno que supuestamente los castigó. Hay quienes afirmaron que esto se debe a que a la gente del interior no le va mal económicamente y que quienes apoyaron la protesta del campo no acompañaron en las elecciones primarias, es decir que había habitantes de los pueblos y las ciudades que apoyaron la protesta pero que no conocían el trasfondo del conflicto. Otra explicación posible es que este sector optó por una oposición atomizada.
Además, existe la posibilidad de que algunos electores hayan creído que con el voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos el campo ya había obtenido su victoria y frente a ese panorama, sumado a los precios mundiales de los cereales que mantienen al sector en una buena situación y en conjunción con una oposición que no representa propuestas concretas, quienes parecían enemigos de los K son hoy unos de sus tantos aliados.
El opositor que nunca terminó de serlo
Por Juan Manuel Giraldez
El vicepresidente Julio Cobos aseguró que se apartará de la política luego de terminar su actual mandato. Tras bajarse de la candidatura a jefe de Estado y de haber coqueteado con el radicalismo, fuerza que no lo descartaba como uno de sus hombres fuertes, anunció su retiro para volver a su antigua profesión, la ingeniería.
A pesar de dejarse ver en los últimos días en Mendoza acompañando al candidato a gobernador Roberto Iglesias, y a su compañero de fórmula Juan Carlos Jaliff, el exfuncionario K, dejó en claro que no tomará cargos públicos.
Las incursiones de Cobos en la campaña encuentran su fundamento en el sostén a la relación que construyó con los intendentes del este mendocino.
En un comienzo, su rol dentro de la fuerza radical fue el de buscar alianzas a la posible formula Alfonsín-Cobos para poder disminuir la diferencia respecto al voto oficialista.
En ese sentido, el ingeniero lamentó en reiteradas ocasiones que la UCR no hubiera logrado un acuerdo con el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner.
Aunque no se presente para ninguna banca parlamentaria, adelantó que en diciembre asumirá como uno de los cuatro delegados de su provincia al Comité Nacional de la UCR.
El vicepresidente aseguró que buscará todo el apoyo posible para su proyecto, pero Ricardo Alfonsín ya avisó que no va a entregarle el partido, lo que anticipa un nuevo enfrentamiento a la hora de elegir un líder radical.
Lejos de ser una de las figuras fuertes de una oposición que se destaca por su debilidad, el autor del “voto no positivo” se aleja de la irónica relación que genera su nombre cada vez que anuncia que será imposible revertir el resultado de las elecciones primarias.
El vicepresidente Julio Cobos aseguró que se apartará de la política luego de terminar su actual mandato. Tras bajarse de la candidatura a jefe de Estado y de haber coqueteado con el radicalismo, fuerza que no lo descartaba como uno de sus hombres fuertes, anunció su retiro para volver a su antigua profesión, la ingeniería.
A pesar de dejarse ver en los últimos días en Mendoza acompañando al candidato a gobernador Roberto Iglesias, y a su compañero de fórmula Juan Carlos Jaliff, el exfuncionario K, dejó en claro que no tomará cargos públicos.
Las incursiones de Cobos en la campaña encuentran su fundamento en el sostén a la relación que construyó con los intendentes del este mendocino.
En un comienzo, su rol dentro de la fuerza radical fue el de buscar alianzas a la posible formula Alfonsín-Cobos para poder disminuir la diferencia respecto al voto oficialista.
En ese sentido, el ingeniero lamentó en reiteradas ocasiones que la UCR no hubiera logrado un acuerdo con el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner.
Aunque no se presente para ninguna banca parlamentaria, adelantó que en diciembre asumirá como uno de los cuatro delegados de su provincia al Comité Nacional de la UCR.
El vicepresidente aseguró que buscará todo el apoyo posible para su proyecto, pero Ricardo Alfonsín ya avisó que no va a entregarle el partido, lo que anticipa un nuevo enfrentamiento a la hora de elegir un líder radical.
Lejos de ser una de las figuras fuertes de una oposición que se destaca por su debilidad, el autor del “voto no positivo” se aleja de la irónica relación que genera su nombre cada vez que anuncia que será imposible revertir el resultado de las elecciones primarias.
Debutar en un cuarto oscuro
Por Augusto Fiamengo
Existen ciertas situaciones que no se olvidan nunca en la vida, y la primera vez que se vota para elegir un presidente se encuentra entre ellas. Fausto, Brenda, Mariano y Juan Manuel son cuatro adolescentes de 18 años entre miles que tendrán su bautismo de fuego el domingo. Aquí cuentan cómo se prepararon para participar de los comicios.
Brenda reconoce que no se informó lo suficiente sobre los candidatos: “Mucha idea no tengo. Cuento con alguna noción sobre el tema, aunque muy general”. Mariano sostiene que a pesar de sus pocos conocimientos de política, investigó sobre las propuestas de cada fórmula y afirma: “Tengo cierta idea sobre mi decisión, pero lo terminaré de definir el domingo”.
Páginas de Internet, diarios, programas televisivos y personas con experiencia electoral fueron los medios que los chicos utilizaron para conocer a los candidatos y sus plataformas. “Traté de buscar un equilibrio entre los canales oficialistas y los de la oposición, aunque fue muy difícil”, sostuvo Juan Manuel.
Fausto conversó mucho con su papá y con su abuelo. “Hablamos mucho sobre la trayectoria de los candidatos, pero ellos me dijeron ‘vos votá a quien te parezca’”. En la casa de Mariano existe un pensamiento opositor al kirchnerismo, pero él sentenció: “Yo me fijo en las propuestas y decido por mí mismo”.
Con relación a la campaña electoral, Fausto afirma que “la izquierda sigue con su estrategia de mendigar votos, creo que en las primarias mucha gente los votó por lástima”, mientras que Brenda se sorprendió con el fuerte tono opositor del mensaje de Alfonsín a Cristina. Mariano considera positivo que todos los candidatos tengan espacio para exponer sus propuestas en televisión, y Juan Manuel cree que “la Presidenta es quien lleva mejor la campaña. Mientras Alfonsín grita todo el tiempo, Cristina, con un tono más moderado, llega de mejor manera al público”.
Existen ciertas situaciones que no se olvidan nunca en la vida, y la primera vez que se vota para elegir un presidente se encuentra entre ellas. Fausto, Brenda, Mariano y Juan Manuel son cuatro adolescentes de 18 años entre miles que tendrán su bautismo de fuego el domingo. Aquí cuentan cómo se prepararon para participar de los comicios.
Brenda reconoce que no se informó lo suficiente sobre los candidatos: “Mucha idea no tengo. Cuento con alguna noción sobre el tema, aunque muy general”. Mariano sostiene que a pesar de sus pocos conocimientos de política, investigó sobre las propuestas de cada fórmula y afirma: “Tengo cierta idea sobre mi decisión, pero lo terminaré de definir el domingo”.
Páginas de Internet, diarios, programas televisivos y personas con experiencia electoral fueron los medios que los chicos utilizaron para conocer a los candidatos y sus plataformas. “Traté de buscar un equilibrio entre los canales oficialistas y los de la oposición, aunque fue muy difícil”, sostuvo Juan Manuel.
Fausto conversó mucho con su papá y con su abuelo. “Hablamos mucho sobre la trayectoria de los candidatos, pero ellos me dijeron ‘vos votá a quien te parezca’”. En la casa de Mariano existe un pensamiento opositor al kirchnerismo, pero él sentenció: “Yo me fijo en las propuestas y decido por mí mismo”.
Con relación a la campaña electoral, Fausto afirma que “la izquierda sigue con su estrategia de mendigar votos, creo que en las primarias mucha gente los votó por lástima”, mientras que Brenda se sorprendió con el fuerte tono opositor del mensaje de Alfonsín a Cristina. Mariano considera positivo que todos los candidatos tengan espacio para exponer sus propuestas en televisión, y Juan Manuel cree que “la Presidenta es quien lleva mejor la campaña. Mientras Alfonsín grita todo el tiempo, Cristina, con un tono más moderado, llega de mejor manera al público”.
¿Otro milagro para la izquierda?
Por Ericka Díaz
El martes a las 18.30, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) cerraba su campaña en la Asociación Italiana Unione e Benevolenza, con la ilusión de llevar al Congreso a algunos de sus candidatos a diputados. Ese sueño de la alianza entre el Partido Obrero y otras agrupaciones nació de los casi 530 mil votos obtenidos en las elecciones primarias de agosto. “El resultado no puede verse como un milagro” -aseguró Christian Castillo, candidato a vicepresidente-, sino como la consecuencia de las luchas que los posicionaron como un polo político “claramente de izquierda y anticapitalista”.
La exitosa formula “un milagro para Altamira” (que parafrasea el título de la película Un milagro para Lorenzo), parece haber salvado a la agrupación de la “muerte” que significaba no superar el piso del 1,5% de votos en las primarias y quedar fuera de las elecciones presidenciales de octubre. El slogan se le ocurrió al periodista Jorge Rial, al descubrir que el número de sus seguidores en Twitter duplicaba la cantidad de votos que necesitaba José Wermus para no quedar afuera. Wermus es el apellido con el que nació el candidato a presidente del FIT y que mantuvo hasta ser legalmente nombrado Jorge Altamira para escapar de la represión política en los años ´60.
La solución milagrosa que esperan ahora es que ingresen diputados de izquierda al congreso, por lo menos Néstor Pritrola, desde la provincia de Buenos Aires, y Gabriel Solano, desde la Capital Federal. “Serían una voz disonante en un Congreso monocorde”, aseguró Castillo
“Somos la única fuerza que no tiene ambigüedad”, sostienen y arremeten con ideas fuertes como el derecho al aborto, la nacionalización de los servicios privatizados o la formación de un partido que una a todos los trabajadores. Con esta propuesta pretenden seducir a los votantes del Proyecto Sur, a los que piensan que Binner es demasiado tibio y a los kirchenristas que quieren empujar el mapa político hacia la izquierda.
¿Fantasía o realidad? La respuesta a este interrogante se sabrá después de las elecciones del
domingo. Por ahora la izquierda, aunque atea, sigue “rezando” por otro milagro para Altamira.
El martes a las 18.30, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) cerraba su campaña en la Asociación Italiana Unione e Benevolenza, con la ilusión de llevar al Congreso a algunos de sus candidatos a diputados. Ese sueño de la alianza entre el Partido Obrero y otras agrupaciones nació de los casi 530 mil votos obtenidos en las elecciones primarias de agosto. “El resultado no puede verse como un milagro” -aseguró Christian Castillo, candidato a vicepresidente-, sino como la consecuencia de las luchas que los posicionaron como un polo político “claramente de izquierda y anticapitalista”.
La exitosa formula “un milagro para Altamira” (que parafrasea el título de la película Un milagro para Lorenzo), parece haber salvado a la agrupación de la “muerte” que significaba no superar el piso del 1,5% de votos en las primarias y quedar fuera de las elecciones presidenciales de octubre. El slogan se le ocurrió al periodista Jorge Rial, al descubrir que el número de sus seguidores en Twitter duplicaba la cantidad de votos que necesitaba José Wermus para no quedar afuera. Wermus es el apellido con el que nació el candidato a presidente del FIT y que mantuvo hasta ser legalmente nombrado Jorge Altamira para escapar de la represión política en los años ´60.
La solución milagrosa que esperan ahora es que ingresen diputados de izquierda al congreso, por lo menos Néstor Pritrola, desde la provincia de Buenos Aires, y Gabriel Solano, desde la Capital Federal. “Serían una voz disonante en un Congreso monocorde”, aseguró Castillo
“Somos la única fuerza que no tiene ambigüedad”, sostienen y arremeten con ideas fuertes como el derecho al aborto, la nacionalización de los servicios privatizados o la formación de un partido que una a todos los trabajadores. Con esta propuesta pretenden seducir a los votantes del Proyecto Sur, a los que piensan que Binner es demasiado tibio y a los kirchenristas que quieren empujar el mapa político hacia la izquierda.
¿Fantasía o realidad? La respuesta a este interrogante se sabrá después de las elecciones del
domingo. Por ahora la izquierda, aunque atea, sigue “rezando” por otro milagro para Altamira.
El rol de los anti-k
Por Inés de Sautu
La oposición es un bloque casi consolidado, pero nunca cerrado definitivamente. Hay diversos partidos que la conforman: desde la izquierda más radical, encabezada por el Partido Obrero, hasta la derecha más liberal, representada por el PRO. A lo largo de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner se fue consolidando cada bloque por su parte pero, sin embargo, algo los une: el ser opositores al oficialismo.
En determinadas ocasiones, la oposición influyó. Un claro ejemplo fue la concientización que logró Proyecto Sur, el partido liderado por Pino Solanas, para evitar la promulgación de la Ley de Minería a Cielo Abierto.
Sin embargo, cuesta destacar los aciertos del sector que está contra el kirchnerismo. Luego de las elecciones primarias, repararon, debido al favorable resultado logrado por el oficialismo, que ya no podían ganar la presidencia, ninguno de los partidos. Algunos, como la Unión para el Desarrollo Social, que tiene como candidato a Ricardo Alfonsín, todavía siguen en campaña; sin embargo, otros sólo pretenden conseguir mayor cantidad de diputados electos de su partido.
Sin reparar en la proximidad de las elecciones, los partidos opositores repararon demasiado tarde y no presentaron ningún proyecto presidencial serio. En cambio, comenzaron a hacer alianzas entre ideologías que, se supone, son completamente distintas, como es el caso de Alfonsín-De Narváez.
Quizás es por ello que de cara al domingo 23 se encuentren con porcentajes muy bajos de representación. Quizás esto suceda debido a que lo que hicieron positivamente no ha sido difundido o notado y sus errores sí. O quizás no pueden hacerle frente a este gobierno. Lo importante es que estas suposiciones se resolverán en las urnas y allí veremos qué tuvo mayor importancia, si las fallas o los aciertos.
La oposición es un bloque casi consolidado, pero nunca cerrado definitivamente. Hay diversos partidos que la conforman: desde la izquierda más radical, encabezada por el Partido Obrero, hasta la derecha más liberal, representada por el PRO. A lo largo de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner se fue consolidando cada bloque por su parte pero, sin embargo, algo los une: el ser opositores al oficialismo.
En determinadas ocasiones, la oposición influyó. Un claro ejemplo fue la concientización que logró Proyecto Sur, el partido liderado por Pino Solanas, para evitar la promulgación de la Ley de Minería a Cielo Abierto.
Sin embargo, cuesta destacar los aciertos del sector que está contra el kirchnerismo. Luego de las elecciones primarias, repararon, debido al favorable resultado logrado por el oficialismo, que ya no podían ganar la presidencia, ninguno de los partidos. Algunos, como la Unión para el Desarrollo Social, que tiene como candidato a Ricardo Alfonsín, todavía siguen en campaña; sin embargo, otros sólo pretenden conseguir mayor cantidad de diputados electos de su partido.
Sin reparar en la proximidad de las elecciones, los partidos opositores repararon demasiado tarde y no presentaron ningún proyecto presidencial serio. En cambio, comenzaron a hacer alianzas entre ideologías que, se supone, son completamente distintas, como es el caso de Alfonsín-De Narváez.
Quizás es por ello que de cara al domingo 23 se encuentren con porcentajes muy bajos de representación. Quizás esto suceda debido a que lo que hicieron positivamente no ha sido difundido o notado y sus errores sí. O quizás no pueden hacerle frente a este gobierno. Lo importante es que estas suposiciones se resolverán en las urnas y allí veremos qué tuvo mayor importancia, si las fallas o los aciertos.
El inmutable y la dipusex
Por Paula Claro
Binner le cae bien a la prensa, o así parece; con la sonrisa siempre a media asta, logra posicionarse como una de las opciones para quienes no quieran votar al Frente para la Victoria. Para atrapar la atención de los jóvenes, una chica, la candidata a diputada Victoria Donda, de escote prominente, propone “vamos a portarnos mal” en los afiches que cubren las paredes porteñas; así, funciona como contracara del hombre que mira estático desde los afiches. ¿Cuál sería el problema de portarse bien? ¿Y cuáles los beneficios de portarse mal? A simple vista, este eslogan parece un cliché. Además de haber sido consagrada como una de las diputadas mas sexys, la apodaron “dipusex”. La acompaña también su adhesión a la despenalización de la marihuana; a pechos y marihuana es difícil negarse.
Con esos recursos, el candidato trata de ganar la presidencia, y aunque está claro que en tres meses no se puede dar vuelta un resultado, la suya aparece como la candidatura más dinámica. Tiene la ventaja de ser la opción más novedosa y con mayor diferenciación. Una propuesta de izquierda democrática que luce como gran novedad en una Argentina acostumbrada a izquierdas y derechas extremadamente autoritarias.
“Soplan aires de cambio”. Sobre esa frase aparece la cara apacible de Hermes Binner, el gobernador socialista de Santa Fe, que apuesta por la presidencia, y quien es el opositor que realizó mejor campaña, despacio, tras las primarias en las que solo contó con un 10,45% de las adhesiones. Hoy, en vísperas de las elecciones, se posiciona como la única contracara posible.
Binner le cae bien a la prensa, o así parece; con la sonrisa siempre a media asta, logra posicionarse como una de las opciones para quienes no quieran votar al Frente para la Victoria. Para atrapar la atención de los jóvenes, una chica, la candidata a diputada Victoria Donda, de escote prominente, propone “vamos a portarnos mal” en los afiches que cubren las paredes porteñas; así, funciona como contracara del hombre que mira estático desde los afiches. ¿Cuál sería el problema de portarse bien? ¿Y cuáles los beneficios de portarse mal? A simple vista, este eslogan parece un cliché. Además de haber sido consagrada como una de las diputadas mas sexys, la apodaron “dipusex”. La acompaña también su adhesión a la despenalización de la marihuana; a pechos y marihuana es difícil negarse.
Con esos recursos, el candidato trata de ganar la presidencia, y aunque está claro que en tres meses no se puede dar vuelta un resultado, la suya aparece como la candidatura más dinámica. Tiene la ventaja de ser la opción más novedosa y con mayor diferenciación. Una propuesta de izquierda democrática que luce como gran novedad en una Argentina acostumbrada a izquierdas y derechas extremadamente autoritarias.
“Soplan aires de cambio”. Sobre esa frase aparece la cara apacible de Hermes Binner, el gobernador socialista de Santa Fe, que apuesta por la presidencia, y quien es el opositor que realizó mejor campaña, despacio, tras las primarias en las que solo contó con un 10,45% de las adhesiones. Hoy, en vísperas de las elecciones, se posiciona como la única contracara posible.
Cortar boleta, una estrategia filosa
Por Gonzalo Rebollo
No sólo por el resultado de las Primarias Abiertas, estas elecciones presentan particularidades inéditas. Y es que debido a la ventaja que sacó Cristina en agosto, los opositores buscaron salidas rápidas para sumar votos en la siguiente instancia, aunque sea en cargos legislativos y/o en distritos locales. Así es que el corte de boleta, un recurso que otorga a los ciudadanos la libertad de elegir candidatos de listas y partidos distintos en cada uno de los cargos, se convirtió en estrategia de campaña para algunos de los personajes que animan la escena preelectoral.
Proyecto Sur salió a la calle bajo el lema “Corta por la verde”, apuntando a recoger votos para los diputados en la Ciudad de Buenos Aires, única demarcación donde consiguió el piso porcentual suficiente para presentarse en octubre. En la misma dirección y sin candidato presidencial ya que Mauricio Macri decidió bajarse anticipadamente, el PRO adornó con tijeras de colores sus actos de campaña e instó a sus seguidores a cortar boleta por las segundas líneas.
Pero dentro de Unión para el Desarrollo Social esta maniobra se volvió más filosa. De Narváez, socio oficial del radical Alfonsín en Buenos Aires, decidió aliarse informalmente con Rodríguez Saá tras observar que su asimilación de las PASO resultó más conveniente, y condicionó, tácitamente, a sus votantes, provincializando la campaña publicitaria, a acercarse al puntano en el orden nacional. Mientras en Mendoza, el candidato a gobernador Roberto Iglesias intentó sin éxito separar su boleta de Alfonsín, y al no conseguirlo continuó haciendo coro de su propaganda musical “corta boleta, votalo a Iglesias”. Para paliar los arrebatos provenientes del interior de su organización, Alfonsín salió a decir durante un acto en San Juan: “Si no me van a votar a mi, bueno; pero les pido que voten a los candidatos locales”. Desafortunadamente, las encuestas, nunca del todo fiables, lo transportan desde el segundo lugar obtenido en las PASO hasta el tercer o cuarto puesto en la final del domingo.
Antecedentes
La importancia del corte de boleta en nuestra historia democrática reciente creció elección a elección. Desde 1983 hasta ahora, la fragmentación electiva subió desde porcentajes ínfimos hasta el caso de San Juan, donde en las Primarias, el 18% del padrón dividió su sufragio. En 1995 se dieron otras particularidades significativas. El peronismo ganó en la Nación y en Diputados con una diferencia de 6 puntos porcentuales; el segundo lugar a presidente lo ocupó el Frepaso, resultado que contrastó con los cargos legislativos, donde la UCR quedó como primer escolta. Pero cuando se quiso establecer como objeto de campaña, el corte de boleta no ha sido fructífero.
En 1999, el actual candidato presidencial Eduardo Duhalde, en aquel entonces continuando con el legado de Carlos Menem, solicitó votaran por él quienes eligieran a Graciela Fernández Meijide, postulante por la Alianza, en Buenos Aires. A propósito, Fernando De la Rua gobernó la Argentina desde esas elecciones hasta su renuncia en 2001; la victoria bonaerense fue para Carlos Ruckauf, vicepresidente del último menemismo.
No sólo por el resultado de las Primarias Abiertas, estas elecciones presentan particularidades inéditas. Y es que debido a la ventaja que sacó Cristina en agosto, los opositores buscaron salidas rápidas para sumar votos en la siguiente instancia, aunque sea en cargos legislativos y/o en distritos locales. Así es que el corte de boleta, un recurso que otorga a los ciudadanos la libertad de elegir candidatos de listas y partidos distintos en cada uno de los cargos, se convirtió en estrategia de campaña para algunos de los personajes que animan la escena preelectoral.
Proyecto Sur salió a la calle bajo el lema “Corta por la verde”, apuntando a recoger votos para los diputados en la Ciudad de Buenos Aires, única demarcación donde consiguió el piso porcentual suficiente para presentarse en octubre. En la misma dirección y sin candidato presidencial ya que Mauricio Macri decidió bajarse anticipadamente, el PRO adornó con tijeras de colores sus actos de campaña e instó a sus seguidores a cortar boleta por las segundas líneas.
Pero dentro de Unión para el Desarrollo Social esta maniobra se volvió más filosa. De Narváez, socio oficial del radical Alfonsín en Buenos Aires, decidió aliarse informalmente con Rodríguez Saá tras observar que su asimilación de las PASO resultó más conveniente, y condicionó, tácitamente, a sus votantes, provincializando la campaña publicitaria, a acercarse al puntano en el orden nacional. Mientras en Mendoza, el candidato a gobernador Roberto Iglesias intentó sin éxito separar su boleta de Alfonsín, y al no conseguirlo continuó haciendo coro de su propaganda musical “corta boleta, votalo a Iglesias”. Para paliar los arrebatos provenientes del interior de su organización, Alfonsín salió a decir durante un acto en San Juan: “Si no me van a votar a mi, bueno; pero les pido que voten a los candidatos locales”. Desafortunadamente, las encuestas, nunca del todo fiables, lo transportan desde el segundo lugar obtenido en las PASO hasta el tercer o cuarto puesto en la final del domingo.
Antecedentes
La importancia del corte de boleta en nuestra historia democrática reciente creció elección a elección. Desde 1983 hasta ahora, la fragmentación electiva subió desde porcentajes ínfimos hasta el caso de San Juan, donde en las Primarias, el 18% del padrón dividió su sufragio. En 1995 se dieron otras particularidades significativas. El peronismo ganó en la Nación y en Diputados con una diferencia de 6 puntos porcentuales; el segundo lugar a presidente lo ocupó el Frepaso, resultado que contrastó con los cargos legislativos, donde la UCR quedó como primer escolta. Pero cuando se quiso establecer como objeto de campaña, el corte de boleta no ha sido fructífero.
En 1999, el actual candidato presidencial Eduardo Duhalde, en aquel entonces continuando con el legado de Carlos Menem, solicitó votaran por él quienes eligieran a Graciela Fernández Meijide, postulante por la Alianza, en Buenos Aires. A propósito, Fernando De la Rua gobernó la Argentina desde esas elecciones hasta su renuncia en 2001; la victoria bonaerense fue para Carlos Ruckauf, vicepresidente del último menemismo.
La mirada de los inmigrantes
Por Olga Prykhod'ko
Sobre toda la población argentina hay alrededor de un millón y medio de extranjeros, la mayoría no están nacionalizados y eso significa que no votan, y a pesar de no ser participes de las elecciones, sus vidas no dejan de estar involucradas con el país. La pregunta es, ¿Cómo será que los afecta?
Yo soy ucraniana, vivo aquí des de hace once años, prácticamente me crie acá. Pero a pesar del tiempo transcurrido me doy cuenta que mi conocimiento político es pobre, más que nada porque a mi familia no le importa el tema, tanto por la dificultad del idioma como por lo complejo del entramado político. En casa, el noticiero tiene lugar para ver el tiempo y las noticia del dia de sociedad. Más que nada puedo ver a mi papá leyendo diarios extranjeros online, en ruso o ucraniano. Y el diario de papel aparece cada tanto; quizá Clarín, porque es conocido, y luego no se discute su contenido ni se compara con otro; si es verdad o no lo que se informa. Seguramente, no soy la única con ciertas condiciones de aislamiento político por ser emigrante.
Horacio, por ejemplo, vino de Bolivia hace 4 años y tiene una verdulería en Caballito. Esta semana cuando fui a su negocio le pregunte qué opinaba sobre la política argentina y cómo sentía que lo afectan las elecciones. La respuesta fue que él está muy bien con su familia en el país y esperaba que se elija al mejor candidato y que haya menos discriminación. Y ahí se quedó, sin más que decir; no sabía quiénes eran los postulantes al margen de la actual presidente y nombró a Binner, porque lo veía seguido por la televisión. Quizás, al haber vivido poco en la Argentina, no conoce la historia política y lo que realmente le preocupa es que no empeore su condición económica.
Gipsy es cubana y está en la Argentina desde 2005, tiene 29 años y trabaja como camarera en un bar. Sobre las elecciones dice que parece ser que todos son peronistas pero al mismo tiempo son opositores y no comprendía bien eso. Piensa que este un país que avanza y tiene libertad y ella esta cómoda acá. Comparando un poco con su país natal, me dijo: “Yo tuve tres abortos en mi vida porque en Cuba es legal y gratuito, en la salud sé que es un tema muy polémico en Argentina”. Ahí me dejó muda con su comentario.
Sobre toda la población argentina hay alrededor de un millón y medio de extranjeros, la mayoría no están nacionalizados y eso significa que no votan, y a pesar de no ser participes de las elecciones, sus vidas no dejan de estar involucradas con el país. La pregunta es, ¿Cómo será que los afecta?
Yo soy ucraniana, vivo aquí des de hace once años, prácticamente me crie acá. Pero a pesar del tiempo transcurrido me doy cuenta que mi conocimiento político es pobre, más que nada porque a mi familia no le importa el tema, tanto por la dificultad del idioma como por lo complejo del entramado político. En casa, el noticiero tiene lugar para ver el tiempo y las noticia del dia de sociedad. Más que nada puedo ver a mi papá leyendo diarios extranjeros online, en ruso o ucraniano. Y el diario de papel aparece cada tanto; quizá Clarín, porque es conocido, y luego no se discute su contenido ni se compara con otro; si es verdad o no lo que se informa. Seguramente, no soy la única con ciertas condiciones de aislamiento político por ser emigrante.
Horacio, por ejemplo, vino de Bolivia hace 4 años y tiene una verdulería en Caballito. Esta semana cuando fui a su negocio le pregunte qué opinaba sobre la política argentina y cómo sentía que lo afectan las elecciones. La respuesta fue que él está muy bien con su familia en el país y esperaba que se elija al mejor candidato y que haya menos discriminación. Y ahí se quedó, sin más que decir; no sabía quiénes eran los postulantes al margen de la actual presidente y nombró a Binner, porque lo veía seguido por la televisión. Quizás, al haber vivido poco en la Argentina, no conoce la historia política y lo que realmente le preocupa es que no empeore su condición económica.
Gipsy es cubana y está en la Argentina desde 2005, tiene 29 años y trabaja como camarera en un bar. Sobre las elecciones dice que parece ser que todos son peronistas pero al mismo tiempo son opositores y no comprendía bien eso. Piensa que este un país que avanza y tiene libertad y ella esta cómoda acá. Comparando un poco con su país natal, me dijo: “Yo tuve tres abortos en mi vida porque en Cuba es legal y gratuito, en la salud sé que es un tema muy polémico en Argentina”. Ahí me dejó muda con su comentario.
La juventud también elige
Por Bárbara Orlando
Durante los últimos años, creció notablemente un grupo social que no había tenido, por mucho tiempo, un rol de peso en la política: los jóvenes. Este sector, que fue caracterizado durante la época del neoliberalismo menemista como desinteresado de la política, apático, resurgió ahora con notable vitalidad y participación.
Esto se puede ver claramente en el kirchnerismo, que hizo un llamado explícito a la movilización juvenil. En septiembre de 2010, un acto en el Luna Park congregó a las principales agrupaciones. Según declaró el secretario General de La Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque, en la conmemoración de dicho encuentro que se realizó este año, “aquel acto marcó el momento en que eclosionó la juventud como actor político a partir del impulso de Néstor y Cristina”. La posterior muerte del ex presidente fue también un hecho histórico que disparó y acrecentó la movilización.
La Cámpora, la agrupación impulsada desde el seno mismo del gobierno, fue protagonista en aquel encuentro, y sigue encabezando las filas de la militancia joven que se hace presente todos los actos del Frente para la Victoria. Su rol político es de apoyo y acompañamiento, pero también es una fuente de reposición de cuadros políticos y públicos. El mismo Larroque, por citar un ejemplo, es candidato a diputado nacional.
Entre las filas afines al proyecto se encuentran también JP Evita, JP Descamisados, Corriente Martín Fierro, Juventud Sindical, Corriente Nacional y Popular, 62 Organizaciones, Peronismo Militante, PCCE y Colina, lanzada por la ministra de Desarrollo Social , Alicia Kirchner , entre otras.
Si bien se podría considerar su principal exponente, el fenómeno no es excluyente del oficialismo. En los últimos años, también se sumaron muchos jóvenes a las agrupaciones de izquierda, que han crecido de manera exponencial, dando esto la pauta de que el impulso se expandió a la política en su conjunto.
Durante los últimos años, creció notablemente un grupo social que no había tenido, por mucho tiempo, un rol de peso en la política: los jóvenes. Este sector, que fue caracterizado durante la época del neoliberalismo menemista como desinteresado de la política, apático, resurgió ahora con notable vitalidad y participación.
Esto se puede ver claramente en el kirchnerismo, que hizo un llamado explícito a la movilización juvenil. En septiembre de 2010, un acto en el Luna Park congregó a las principales agrupaciones. Según declaró el secretario General de La Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque, en la conmemoración de dicho encuentro que se realizó este año, “aquel acto marcó el momento en que eclosionó la juventud como actor político a partir del impulso de Néstor y Cristina”. La posterior muerte del ex presidente fue también un hecho histórico que disparó y acrecentó la movilización.
La Cámpora, la agrupación impulsada desde el seno mismo del gobierno, fue protagonista en aquel encuentro, y sigue encabezando las filas de la militancia joven que se hace presente todos los actos del Frente para la Victoria. Su rol político es de apoyo y acompañamiento, pero también es una fuente de reposición de cuadros políticos y públicos. El mismo Larroque, por citar un ejemplo, es candidato a diputado nacional.
Entre las filas afines al proyecto se encuentran también JP Evita, JP Descamisados, Corriente Martín Fierro, Juventud Sindical, Corriente Nacional y Popular, 62 Organizaciones, Peronismo Militante, PCCE y Colina, lanzada por la ministra de Desarrollo Social , Alicia Kirchner , entre otras.
Si bien se podría considerar su principal exponente, el fenómeno no es excluyente del oficialismo. En los últimos años, también se sumaron muchos jóvenes a las agrupaciones de izquierda, que han crecido de manera exponencial, dando esto la pauta de que el impulso se expandió a la política en su conjunto.
Juego de damas
Por Analía Bustamante
Cristina Fernández de Kirchner es la primera presidenta electa por el voto directo y según las encuestas será la primera en ser reelecta. Así, se repite la tendencia del 2007, cuando a la victoria de Cristina Fernández se le sumó que Elisa Carrió lograra el segundo puesto.
Además, el domingo se elegirán 24 senadores y 130 diputados, para estos cargos los postulados son bastante parejos, siendo 1.213 las mujeres y 1.599 los hombres.
Para la senadora nacional María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica) la sociedad está buscando un poder femenino en el sentido de menos interesado en las luchas de poder, pero agrega que se pueden poner mujeres porque en las encuestas miden bien.
La ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, destaca que el género femenino es más organizado con el cumplimiento de metas. En concordancia, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, dice que también cuentan con una intuición más desarrollada para la conducción.
Por su parte, la legisladora Patricia Walsh (Movimiento Socialista de los Trabajadores), cree que por la opresión que padecen como género, tienen más disponibilidad para militar.
La candidata a gobernadora bonaerense Margarita Stolbizer (Frente Amplio Progresista), hace una diferencia según el partido. Para ella, el radicalismo es mucho más machista que el peronismo, pero agrega que las mujeres peronistas son más dependientes de sus varones.
La diputada nacional Patricia Bullrich (Coalición Cívica) explicó que la tarea más difícil que le tocó cumplir fue cuando estuvo a cargo del Ministerio de Trabajo ya que la dirección sindical de la Argentina –dijo– esta pensada para los hombres.
Elisa Carrió advierte que desde lo femenino pueden aportar a la política en términos de representación, pero que, en su opinión, la actual presidenta no representa a todas las mujeres.
Binner, un socialista en ascenso: ¿hasta dónde?
Por María Pía Bosco
El candidato del socialismo, Hermes Binner, escaló al segundo lugar en intención de voto para las elecciones generales del domingo, según las distintas encuestadoras, luego de haber obtenido el 10 % de los votos en las elecciones primarias, colocándose a dos puntos del peronismo disidente. De todas formas, Cristina continuó creciendo en las urnas y tiene grandes posibilidades de mejorar su cosecha de votos. Los sondeos indican que la seguirá Hermes Binner, quien finalizó cuarto en agosto, pero que parece encaminado a avanzar dos casilleros, aunque a 40 puntos de distancia de la presidenta.
A diferencia del resto de los candidatos opositores, que se mostraron derrotados y con un discurso casi sin expectativas para las presidenciales, el santafesino ha logrado seducir a un electorado que, además de pedir bienestar económico y social, exige transparencia.
“Creemos que estamos generando una opción que se basa en la solidaridad, en la participación y en la honestidad. Lo hicimos en Santa Fe, lo hicimos antes en Rosario, y queremos hacerlo a nivel nacional”. Binner, textual. Y sigue: “Hemos avanzado en los aspectos que hacen mejorar la producción y el trabajo y también en todas las cuestiones sociales. Hospitales, escuelas, mejor educación y salud tienen que ver con la Argentina que queremos. Sobre todo, al pensar en el hábitat y en el espacio urbano como el espacio de la democracia”.
En caso de no llegar al gobierno y convertirse en fuerza opositora sostuvo que continuará de la misma forma que ha trabajado en el Congreso: apoyando todo lo positivo y con aquellas cosas con las que no estuvo de acuerdo, presentando proyectos alternativos. A Binner no le interesa colocarse como “el principal líder de la oposición”, sino que quiere ser una “opción”. Las filas del FAP saben que una buena performance en las elecciones de octubre puede darle una buena representación legislativa, y posicionar al Frente como una alternativa concreta de gobierno de cara a 2015.
Es sorprendente que en cinco semanas de campaña, en que tenían que hacerse conocer y demostrarle a la gente que podían confiar en ellos para que los votaran, hayan logrado juntar más de 2 millones de votos. Fue un resultado extraordinario.
Binner logró superar el 10% de los votos. Sin dudas un resultado alentador para el santafecino. “Este Frente es la novedad en estas elecciones”, dijo el aún gobernador de Santa Fé. “Es una realidad que nos abre la esperanza de poder construir sin estar atados al pasado”, añadió. “Estamos muy bien, el apoyo que estamos recibiendo es importante”, remató.
La pregunta es, ¿Su fuerza seguirá creciendo luego de los comicios generales?
El candidato del socialismo, Hermes Binner, escaló al segundo lugar en intención de voto para las elecciones generales del domingo, según las distintas encuestadoras, luego de haber obtenido el 10 % de los votos en las elecciones primarias, colocándose a dos puntos del peronismo disidente. De todas formas, Cristina continuó creciendo en las urnas y tiene grandes posibilidades de mejorar su cosecha de votos. Los sondeos indican que la seguirá Hermes Binner, quien finalizó cuarto en agosto, pero que parece encaminado a avanzar dos casilleros, aunque a 40 puntos de distancia de la presidenta.
A diferencia del resto de los candidatos opositores, que se mostraron derrotados y con un discurso casi sin expectativas para las presidenciales, el santafesino ha logrado seducir a un electorado que, además de pedir bienestar económico y social, exige transparencia.
“Creemos que estamos generando una opción que se basa en la solidaridad, en la participación y en la honestidad. Lo hicimos en Santa Fe, lo hicimos antes en Rosario, y queremos hacerlo a nivel nacional”. Binner, textual. Y sigue: “Hemos avanzado en los aspectos que hacen mejorar la producción y el trabajo y también en todas las cuestiones sociales. Hospitales, escuelas, mejor educación y salud tienen que ver con la Argentina que queremos. Sobre todo, al pensar en el hábitat y en el espacio urbano como el espacio de la democracia”.
En caso de no llegar al gobierno y convertirse en fuerza opositora sostuvo que continuará de la misma forma que ha trabajado en el Congreso: apoyando todo lo positivo y con aquellas cosas con las que no estuvo de acuerdo, presentando proyectos alternativos. A Binner no le interesa colocarse como “el principal líder de la oposición”, sino que quiere ser una “opción”. Las filas del FAP saben que una buena performance en las elecciones de octubre puede darle una buena representación legislativa, y posicionar al Frente como una alternativa concreta de gobierno de cara a 2015.
Es sorprendente que en cinco semanas de campaña, en que tenían que hacerse conocer y demostrarle a la gente que podían confiar en ellos para que los votaran, hayan logrado juntar más de 2 millones de votos. Fue un resultado extraordinario.
Binner logró superar el 10% de los votos. Sin dudas un resultado alentador para el santafecino. “Este Frente es la novedad en estas elecciones”, dijo el aún gobernador de Santa Fé. “Es una realidad que nos abre la esperanza de poder construir sin estar atados al pasado”, añadió. “Estamos muy bien, el apoyo que estamos recibiendo es importante”, remató.
La pregunta es, ¿Su fuerza seguirá creciendo luego de los comicios generales?
Cada cual atiende su juego
Por Florencia Dopazo
Los candidatos presidenciales saben que la veda electoral marca el límite para sus movimientos previos a las elecciones nacionales y cada uno determinó cómo quería utilizar esos últimos días en que vale todo.
Antes de acercarse al tiempo de la veda, que comienza el viernes a las ocho de la mañana, la presidenta Cristina Fernández inauguró múltiples obras, entre ellas el hospital "Príncipe de Asturias", en Córdoba, la ampliación del Puerto Caleta Paula, en Santa Cruz, y un hospital materno infantil en La Matanza.
Los demás candidatos tampoco se quedaron quietos, ni perdieron el tiempo que les quedaba para hacer campaña. Hermes Binner fue testigo de la habilitación del acceso al Aeropuerto Internacional de Rosario "Islas Malvinas” y recorrió la ciudad de la que alguna vez fue intendente.
Mientras tanto, Ricardo Alfonsín se desplazaba por Salta, Jujuy, Misiones, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. Uno de sus adversarios, Eduardo Duhalde, también quiso asegurarse de que su voz fuera escuchada en las provincias, y se movió por Santiago del Estero, Córdoba, Misiones y San Juan.
Por su parte, Alberto Rodríguez Saá inauguró el tren “La Puntana” en la provincia que gobierna, San Luis.
Pero durante el desarrollo de los respectivos actos de campaña no faltaron temas polémicos que generaron cruces entre los mismos contrincantes.
La posibilidad de una reforma en la Constitución, que permita la reelección presidencial indefinida, generó controversia. Binner fue el que más repitió su postura opuesta a tal cambio, para acallar denuncias que aseguraban lo contrario, y luego se le unieron con opiniones idénticas el resto de los opositores.
Otras discusiones, por demás predecibles, se dieron entre Alfonsín, Francisco de Narváez y Rodriguez Saa, luego de que éstos dos últimos caminaran juntos por el partido de Lanús. Sabido es que el aliado formal de De Naváez es Alfonsín y no Rodríguez Saá…
Parece que después de todo, cada candidato no atiende sólo su juego, sino que además se ocupa de estar atento al que realizan sus rivales, aquellos con los que se enfrentará en las urnas el domingo.
Números que harán historia
Por Andrés Poleri
En las elecciones presidenciales pareciera que no hay mucho para discutir en relación a quién será el que logre ganar los comicios. El resultado contundente que obtuvo Cristina Fernández en las PASO dejó sin efecto cualquier tipo de especulación o vaticinio. Lo cierto es que, tras haber logrado en las primarias más del cincuenta por ciento de los votos, aseguró su reelección y va por cuatro años más de gobierno.
La génesis del kirchnerismo está en el 25 de mayo de 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia con un manojo de votos (23%) tras la decisión de Carlos Menem de no competir en el ballotage. A partir de allí forjaría su gran poder y se convertiría en uno de los cuadros políticos más importantes de la Argentina contemporánea.
Las decisiones políticas orientadas a cubrir las necesidades de las clases más postergadas, haciéndole frente a las grandes corporaciones y las políticas sobre derechos humanos, que retomaron los juicios contra los represores de la última dictadura militar, entre otros, fueron factores medulares que hicieron que Cristina Fernández asumiera en 2007 como presidenta.
Cristina no tuvo un comienzo soñado por dos circunstancias importantes que generaron un clima hostil en la política y la sociedad: el conflicto con los sectores agropecuarios por el proyecto de ley que preveía la aplicación de retenciones móviles a la exportación de soja y el cese de las buenas relaciones con el Grupo Clarín, uno de los multimedios más grandes de América Latina.
A pesar de este duro revés, que le significó al kirchnerismo la pérdida de la mayoría en el Congreso después de las elecciones legislativas de 2009, la bonanza económica de estos últimos años, sumado a una notoria mejora en la calidad de vida de las clases bajas y medias y a la fuerte identificación de la gente con el liderazgo de Cristina, la llevarán a una victoria que podría ser la más abultada de la historia.
En las elecciones presidenciales pareciera que no hay mucho para discutir en relación a quién será el que logre ganar los comicios. El resultado contundente que obtuvo Cristina Fernández en las PASO dejó sin efecto cualquier tipo de especulación o vaticinio. Lo cierto es que, tras haber logrado en las primarias más del cincuenta por ciento de los votos, aseguró su reelección y va por cuatro años más de gobierno.
La génesis del kirchnerismo está en el 25 de mayo de 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia con un manojo de votos (23%) tras la decisión de Carlos Menem de no competir en el ballotage. A partir de allí forjaría su gran poder y se convertiría en uno de los cuadros políticos más importantes de la Argentina contemporánea.
Las decisiones políticas orientadas a cubrir las necesidades de las clases más postergadas, haciéndole frente a las grandes corporaciones y las políticas sobre derechos humanos, que retomaron los juicios contra los represores de la última dictadura militar, entre otros, fueron factores medulares que hicieron que Cristina Fernández asumiera en 2007 como presidenta.
Cristina no tuvo un comienzo soñado por dos circunstancias importantes que generaron un clima hostil en la política y la sociedad: el conflicto con los sectores agropecuarios por el proyecto de ley que preveía la aplicación de retenciones móviles a la exportación de soja y el cese de las buenas relaciones con el Grupo Clarín, uno de los multimedios más grandes de América Latina.
A pesar de este duro revés, que le significó al kirchnerismo la pérdida de la mayoría en el Congreso después de las elecciones legislativas de 2009, la bonanza económica de estos últimos años, sumado a una notoria mejora en la calidad de vida de las clases bajas y medias y a la fuerte identificación de la gente con el liderazgo de Cristina, la llevarán a una victoria que podría ser la más abultada de la historia.
Elige tu propio peronismo

Por Laura Serkin
En la Argentina hay muchas cosas que se pueden explicar: quién fue Perón, qué significó Evita para las clases sociales más bajas del país y por qué ambos fueron tan importantes en la historia. Pero lo que es imposible de entender es por qué tantos políticos se empeñan en defenderse utilizando como último recurso el “soy peronista”, como si esa fuera una expresión mágica para obtener mayor cantidad de votos o si eso les brindara inmunidad política.
En uno de sus recorridos por el conurbano bonaerense se le oyó decir a Francisco de Narváez: “Soy argentino y peronista”. Por su parte, Duhalde ha manifestado en varias oportunidades que él no es ni de derecha ni de izquierda sino peronista ubicándose más allá del arco político.
En una conferencia de prensa en el 2010, Pino Solanas dijo: “Soy el heredero del peronismo”. Y agregó: “Acá hay mucho disfrazado que en nombre de Perón, vendieron el corazón y las ideas de este movimiento”. Durante el gobierno presidido por Carlos Menem, también autodesignado peronista, se vendieron los recursos nacionales, se flexibilizó el trabajo y se privatizaron los sistemas jubilatorios.
También están el Perón y la Evita del siglo XXI, encarnado nada más y nada menos que por el matrimonio presidencial de Néstor y Cristina Kirchner. Si se toma como modelo del peronismo real el gobierno de los 90, claro está que nada tiene que ver con el país que proponen los K. desde hace ocho años. Se han vuelto a estatizar las cajas de jubilaciones, la aerolínea de bandera y se ha implementado la asignación universal por hijo, entre otras medidas populares.
Como dice Martín Caparrós, en su texto Definición de "peronismo", los herederos del movimiento son como la línea 60 de colectivos. Todos tienen el mismo color, el mismo número, pero van a diferentes lugares.
Altamira: “Los derechistas más famosos son oficialistas”
Por Natan Skigin
La adrenalina que caracteriza los últimos instantes de una campaña electoral no le hizo perder la sensatez al candidato del Frente de Izquierda, Jorge Altamira: su modesta pretensión de introducir un bloque de su espacio en la Cámara baja demuestra que es consciente de que no tiene posibilidades reales de llegar a la Casa Rosada.
-En las últimas elecciones en la UBA, la izquierda demostró tener una enorme influencia en esa institución. ¿Por qué no logra la misma adhesión a nivel nacional?
-Tenemos predominio por primera vez en la universidad. Y se da en un período de menor politización que en los ’70. Vienen hacia nosotros personas criadas en ambientes que no los prepararon para la izquierda.
-¿Por qué el fenómeno no se propaga más allá de la universidad?
-Lo veo trascender en que no es sólo en la UBA sino en todas las facultades, en los colegios y en el movimiento piquetero. Tenemos influencia donde se concentran conflictos, y el kirchnerismo trata de controlar a la clase obrera.
-¿Tener representación efectiva en la Nación es una deuda pendiente?
-Sí, lógico, pero no descubrimos nada.
-Las primarias fomentaron la unificación de la izquierda. ¿Continúa considerando que la ley electoral es proscriptiva?
-No nos unimos porque había una ley: el obstáculo ahora se superó porque todos entendieron que si no formábamos un frente íbamos a ser catalogados como incapaces de hacer una oposición común en el marco de la crisis mundial. La Reforma Política puede haber tenido injerencia, pero no es el factor fundamental.
-Su candidato a diputado, Gabriel Solano, aseguró que "en el kirchnerismo está el 85% de la derecha nacional". ¿Las políticas del Gobierno son, en semejante proporción, de derecha?
-Los derechistas más famosos son oficialistas. No calificaría sus medidas de derecha, pero sí muy conservadoras.
La adrenalina que caracteriza los últimos instantes de una campaña electoral no le hizo perder la sensatez al candidato del Frente de Izquierda, Jorge Altamira: su modesta pretensión de introducir un bloque de su espacio en la Cámara baja demuestra que es consciente de que no tiene posibilidades reales de llegar a la Casa Rosada.
-En las últimas elecciones en la UBA, la izquierda demostró tener una enorme influencia en esa institución. ¿Por qué no logra la misma adhesión a nivel nacional?
-Tenemos predominio por primera vez en la universidad. Y se da en un período de menor politización que en los ’70. Vienen hacia nosotros personas criadas en ambientes que no los prepararon para la izquierda.
-¿Por qué el fenómeno no se propaga más allá de la universidad?
-Lo veo trascender en que no es sólo en la UBA sino en todas las facultades, en los colegios y en el movimiento piquetero. Tenemos influencia donde se concentran conflictos, y el kirchnerismo trata de controlar a la clase obrera.
-¿Tener representación efectiva en la Nación es una deuda pendiente?
-Sí, lógico, pero no descubrimos nada.
-Las primarias fomentaron la unificación de la izquierda. ¿Continúa considerando que la ley electoral es proscriptiva?
-No nos unimos porque había una ley: el obstáculo ahora se superó porque todos entendieron que si no formábamos un frente íbamos a ser catalogados como incapaces de hacer una oposición común en el marco de la crisis mundial. La Reforma Política puede haber tenido injerencia, pero no es el factor fundamental.
-Su candidato a diputado, Gabriel Solano, aseguró que "en el kirchnerismo está el 85% de la derecha nacional". ¿Las políticas del Gobierno son, en semejante proporción, de derecha?
-Los derechistas más famosos son oficialistas. No calificaría sus medidas de derecha, pero sí muy conservadoras.
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