Por Augusto Fiamengo
Existen ciertas situaciones que no se olvidan nunca en la vida, y la primera vez que se vota para elegir un presidente se encuentra entre ellas. Fausto, Brenda, Mariano y Juan Manuel son cuatro adolescentes de 18 años entre miles que tendrán su bautismo de fuego el domingo. Aquí cuentan cómo se prepararon para participar de los comicios.
Brenda reconoce que no se informó lo suficiente sobre los candidatos: “Mucha idea no tengo. Cuento con alguna noción sobre el tema, aunque muy general”. Mariano sostiene que a pesar de sus pocos conocimientos de política, investigó sobre las propuestas de cada fórmula y afirma: “Tengo cierta idea sobre mi decisión, pero lo terminaré de definir el domingo”.
Páginas de Internet, diarios, programas televisivos y personas con experiencia electoral fueron los medios que los chicos utilizaron para conocer a los candidatos y sus plataformas. “Traté de buscar un equilibrio entre los canales oficialistas y los de la oposición, aunque fue muy difícil”, sostuvo Juan Manuel.
Fausto conversó mucho con su papá y con su abuelo. “Hablamos mucho sobre la trayectoria de los candidatos, pero ellos me dijeron ‘vos votá a quien te parezca’”. En la casa de Mariano existe un pensamiento opositor al kirchnerismo, pero él sentenció: “Yo me fijo en las propuestas y decido por mí mismo”.
Con relación a la campaña electoral, Fausto afirma que “la izquierda sigue con su estrategia de mendigar votos, creo que en las primarias mucha gente los votó por lástima”, mientras que Brenda se sorprendió con el fuerte tono opositor del mensaje de Alfonsín a Cristina. Mariano considera positivo que todos los candidatos tengan espacio para exponer sus propuestas en televisión, y Juan Manuel cree que “la Presidenta es quien lleva mejor la campaña. Mientras Alfonsín grita todo el tiempo, Cristina, con un tono más moderado, llega de mejor manera al público”.
martes, 18 de octubre de 2011
¿Otro milagro para la izquierda?
Por Ericka Díaz
El martes a las 18.30, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) cerraba su campaña en la Asociación Italiana Unione e Benevolenza, con la ilusión de llevar al Congreso a algunos de sus candidatos a diputados. Ese sueño de la alianza entre el Partido Obrero y otras agrupaciones nació de los casi 530 mil votos obtenidos en las elecciones primarias de agosto. “El resultado no puede verse como un milagro” -aseguró Christian Castillo, candidato a vicepresidente-, sino como la consecuencia de las luchas que los posicionaron como un polo político “claramente de izquierda y anticapitalista”.
La exitosa formula “un milagro para Altamira” (que parafrasea el título de la película Un milagro para Lorenzo), parece haber salvado a la agrupación de la “muerte” que significaba no superar el piso del 1,5% de votos en las primarias y quedar fuera de las elecciones presidenciales de octubre. El slogan se le ocurrió al periodista Jorge Rial, al descubrir que el número de sus seguidores en Twitter duplicaba la cantidad de votos que necesitaba José Wermus para no quedar afuera. Wermus es el apellido con el que nació el candidato a presidente del FIT y que mantuvo hasta ser legalmente nombrado Jorge Altamira para escapar de la represión política en los años ´60.
La solución milagrosa que esperan ahora es que ingresen diputados de izquierda al congreso, por lo menos Néstor Pritrola, desde la provincia de Buenos Aires, y Gabriel Solano, desde la Capital Federal. “Serían una voz disonante en un Congreso monocorde”, aseguró Castillo
“Somos la única fuerza que no tiene ambigüedad”, sostienen y arremeten con ideas fuertes como el derecho al aborto, la nacionalización de los servicios privatizados o la formación de un partido que una a todos los trabajadores. Con esta propuesta pretenden seducir a los votantes del Proyecto Sur, a los que piensan que Binner es demasiado tibio y a los kirchenristas que quieren empujar el mapa político hacia la izquierda.
¿Fantasía o realidad? La respuesta a este interrogante se sabrá después de las elecciones del
domingo. Por ahora la izquierda, aunque atea, sigue “rezando” por otro milagro para Altamira.
El martes a las 18.30, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) cerraba su campaña en la Asociación Italiana Unione e Benevolenza, con la ilusión de llevar al Congreso a algunos de sus candidatos a diputados. Ese sueño de la alianza entre el Partido Obrero y otras agrupaciones nació de los casi 530 mil votos obtenidos en las elecciones primarias de agosto. “El resultado no puede verse como un milagro” -aseguró Christian Castillo, candidato a vicepresidente-, sino como la consecuencia de las luchas que los posicionaron como un polo político “claramente de izquierda y anticapitalista”.
La exitosa formula “un milagro para Altamira” (que parafrasea el título de la película Un milagro para Lorenzo), parece haber salvado a la agrupación de la “muerte” que significaba no superar el piso del 1,5% de votos en las primarias y quedar fuera de las elecciones presidenciales de octubre. El slogan se le ocurrió al periodista Jorge Rial, al descubrir que el número de sus seguidores en Twitter duplicaba la cantidad de votos que necesitaba José Wermus para no quedar afuera. Wermus es el apellido con el que nació el candidato a presidente del FIT y que mantuvo hasta ser legalmente nombrado Jorge Altamira para escapar de la represión política en los años ´60.
La solución milagrosa que esperan ahora es que ingresen diputados de izquierda al congreso, por lo menos Néstor Pritrola, desde la provincia de Buenos Aires, y Gabriel Solano, desde la Capital Federal. “Serían una voz disonante en un Congreso monocorde”, aseguró Castillo
“Somos la única fuerza que no tiene ambigüedad”, sostienen y arremeten con ideas fuertes como el derecho al aborto, la nacionalización de los servicios privatizados o la formación de un partido que una a todos los trabajadores. Con esta propuesta pretenden seducir a los votantes del Proyecto Sur, a los que piensan que Binner es demasiado tibio y a los kirchenristas que quieren empujar el mapa político hacia la izquierda.
¿Fantasía o realidad? La respuesta a este interrogante se sabrá después de las elecciones del
domingo. Por ahora la izquierda, aunque atea, sigue “rezando” por otro milagro para Altamira.
El rol de los anti-k
Por Inés de Sautu
La oposición es un bloque casi consolidado, pero nunca cerrado definitivamente. Hay diversos partidos que la conforman: desde la izquierda más radical, encabezada por el Partido Obrero, hasta la derecha más liberal, representada por el PRO. A lo largo de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner se fue consolidando cada bloque por su parte pero, sin embargo, algo los une: el ser opositores al oficialismo.
En determinadas ocasiones, la oposición influyó. Un claro ejemplo fue la concientización que logró Proyecto Sur, el partido liderado por Pino Solanas, para evitar la promulgación de la Ley de Minería a Cielo Abierto.
Sin embargo, cuesta destacar los aciertos del sector que está contra el kirchnerismo. Luego de las elecciones primarias, repararon, debido al favorable resultado logrado por el oficialismo, que ya no podían ganar la presidencia, ninguno de los partidos. Algunos, como la Unión para el Desarrollo Social, que tiene como candidato a Ricardo Alfonsín, todavía siguen en campaña; sin embargo, otros sólo pretenden conseguir mayor cantidad de diputados electos de su partido.
Sin reparar en la proximidad de las elecciones, los partidos opositores repararon demasiado tarde y no presentaron ningún proyecto presidencial serio. En cambio, comenzaron a hacer alianzas entre ideologías que, se supone, son completamente distintas, como es el caso de Alfonsín-De Narváez.
Quizás es por ello que de cara al domingo 23 se encuentren con porcentajes muy bajos de representación. Quizás esto suceda debido a que lo que hicieron positivamente no ha sido difundido o notado y sus errores sí. O quizás no pueden hacerle frente a este gobierno. Lo importante es que estas suposiciones se resolverán en las urnas y allí veremos qué tuvo mayor importancia, si las fallas o los aciertos.
La oposición es un bloque casi consolidado, pero nunca cerrado definitivamente. Hay diversos partidos que la conforman: desde la izquierda más radical, encabezada por el Partido Obrero, hasta la derecha más liberal, representada por el PRO. A lo largo de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner se fue consolidando cada bloque por su parte pero, sin embargo, algo los une: el ser opositores al oficialismo.
En determinadas ocasiones, la oposición influyó. Un claro ejemplo fue la concientización que logró Proyecto Sur, el partido liderado por Pino Solanas, para evitar la promulgación de la Ley de Minería a Cielo Abierto.
Sin embargo, cuesta destacar los aciertos del sector que está contra el kirchnerismo. Luego de las elecciones primarias, repararon, debido al favorable resultado logrado por el oficialismo, que ya no podían ganar la presidencia, ninguno de los partidos. Algunos, como la Unión para el Desarrollo Social, que tiene como candidato a Ricardo Alfonsín, todavía siguen en campaña; sin embargo, otros sólo pretenden conseguir mayor cantidad de diputados electos de su partido.
Sin reparar en la proximidad de las elecciones, los partidos opositores repararon demasiado tarde y no presentaron ningún proyecto presidencial serio. En cambio, comenzaron a hacer alianzas entre ideologías que, se supone, son completamente distintas, como es el caso de Alfonsín-De Narváez.
Quizás es por ello que de cara al domingo 23 se encuentren con porcentajes muy bajos de representación. Quizás esto suceda debido a que lo que hicieron positivamente no ha sido difundido o notado y sus errores sí. O quizás no pueden hacerle frente a este gobierno. Lo importante es que estas suposiciones se resolverán en las urnas y allí veremos qué tuvo mayor importancia, si las fallas o los aciertos.
El inmutable y la dipusex
Por Paula Claro
Binner le cae bien a la prensa, o así parece; con la sonrisa siempre a media asta, logra posicionarse como una de las opciones para quienes no quieran votar al Frente para la Victoria. Para atrapar la atención de los jóvenes, una chica, la candidata a diputada Victoria Donda, de escote prominente, propone “vamos a portarnos mal” en los afiches que cubren las paredes porteñas; así, funciona como contracara del hombre que mira estático desde los afiches. ¿Cuál sería el problema de portarse bien? ¿Y cuáles los beneficios de portarse mal? A simple vista, este eslogan parece un cliché. Además de haber sido consagrada como una de las diputadas mas sexys, la apodaron “dipusex”. La acompaña también su adhesión a la despenalización de la marihuana; a pechos y marihuana es difícil negarse.
Con esos recursos, el candidato trata de ganar la presidencia, y aunque está claro que en tres meses no se puede dar vuelta un resultado, la suya aparece como la candidatura más dinámica. Tiene la ventaja de ser la opción más novedosa y con mayor diferenciación. Una propuesta de izquierda democrática que luce como gran novedad en una Argentina acostumbrada a izquierdas y derechas extremadamente autoritarias.
“Soplan aires de cambio”. Sobre esa frase aparece la cara apacible de Hermes Binner, el gobernador socialista de Santa Fe, que apuesta por la presidencia, y quien es el opositor que realizó mejor campaña, despacio, tras las primarias en las que solo contó con un 10,45% de las adhesiones. Hoy, en vísperas de las elecciones, se posiciona como la única contracara posible.
Binner le cae bien a la prensa, o así parece; con la sonrisa siempre a media asta, logra posicionarse como una de las opciones para quienes no quieran votar al Frente para la Victoria. Para atrapar la atención de los jóvenes, una chica, la candidata a diputada Victoria Donda, de escote prominente, propone “vamos a portarnos mal” en los afiches que cubren las paredes porteñas; así, funciona como contracara del hombre que mira estático desde los afiches. ¿Cuál sería el problema de portarse bien? ¿Y cuáles los beneficios de portarse mal? A simple vista, este eslogan parece un cliché. Además de haber sido consagrada como una de las diputadas mas sexys, la apodaron “dipusex”. La acompaña también su adhesión a la despenalización de la marihuana; a pechos y marihuana es difícil negarse.
Con esos recursos, el candidato trata de ganar la presidencia, y aunque está claro que en tres meses no se puede dar vuelta un resultado, la suya aparece como la candidatura más dinámica. Tiene la ventaja de ser la opción más novedosa y con mayor diferenciación. Una propuesta de izquierda democrática que luce como gran novedad en una Argentina acostumbrada a izquierdas y derechas extremadamente autoritarias.
“Soplan aires de cambio”. Sobre esa frase aparece la cara apacible de Hermes Binner, el gobernador socialista de Santa Fe, que apuesta por la presidencia, y quien es el opositor que realizó mejor campaña, despacio, tras las primarias en las que solo contó con un 10,45% de las adhesiones. Hoy, en vísperas de las elecciones, se posiciona como la única contracara posible.
Cortar boleta, una estrategia filosa
Por Gonzalo Rebollo
No sólo por el resultado de las Primarias Abiertas, estas elecciones presentan particularidades inéditas. Y es que debido a la ventaja que sacó Cristina en agosto, los opositores buscaron salidas rápidas para sumar votos en la siguiente instancia, aunque sea en cargos legislativos y/o en distritos locales. Así es que el corte de boleta, un recurso que otorga a los ciudadanos la libertad de elegir candidatos de listas y partidos distintos en cada uno de los cargos, se convirtió en estrategia de campaña para algunos de los personajes que animan la escena preelectoral.
Proyecto Sur salió a la calle bajo el lema “Corta por la verde”, apuntando a recoger votos para los diputados en la Ciudad de Buenos Aires, única demarcación donde consiguió el piso porcentual suficiente para presentarse en octubre. En la misma dirección y sin candidato presidencial ya que Mauricio Macri decidió bajarse anticipadamente, el PRO adornó con tijeras de colores sus actos de campaña e instó a sus seguidores a cortar boleta por las segundas líneas.
Pero dentro de Unión para el Desarrollo Social esta maniobra se volvió más filosa. De Narváez, socio oficial del radical Alfonsín en Buenos Aires, decidió aliarse informalmente con Rodríguez Saá tras observar que su asimilación de las PASO resultó más conveniente, y condicionó, tácitamente, a sus votantes, provincializando la campaña publicitaria, a acercarse al puntano en el orden nacional. Mientras en Mendoza, el candidato a gobernador Roberto Iglesias intentó sin éxito separar su boleta de Alfonsín, y al no conseguirlo continuó haciendo coro de su propaganda musical “corta boleta, votalo a Iglesias”. Para paliar los arrebatos provenientes del interior de su organización, Alfonsín salió a decir durante un acto en San Juan: “Si no me van a votar a mi, bueno; pero les pido que voten a los candidatos locales”. Desafortunadamente, las encuestas, nunca del todo fiables, lo transportan desde el segundo lugar obtenido en las PASO hasta el tercer o cuarto puesto en la final del domingo.
Antecedentes
La importancia del corte de boleta en nuestra historia democrática reciente creció elección a elección. Desde 1983 hasta ahora, la fragmentación electiva subió desde porcentajes ínfimos hasta el caso de San Juan, donde en las Primarias, el 18% del padrón dividió su sufragio. En 1995 se dieron otras particularidades significativas. El peronismo ganó en la Nación y en Diputados con una diferencia de 6 puntos porcentuales; el segundo lugar a presidente lo ocupó el Frepaso, resultado que contrastó con los cargos legislativos, donde la UCR quedó como primer escolta. Pero cuando se quiso establecer como objeto de campaña, el corte de boleta no ha sido fructífero.
En 1999, el actual candidato presidencial Eduardo Duhalde, en aquel entonces continuando con el legado de Carlos Menem, solicitó votaran por él quienes eligieran a Graciela Fernández Meijide, postulante por la Alianza, en Buenos Aires. A propósito, Fernando De la Rua gobernó la Argentina desde esas elecciones hasta su renuncia en 2001; la victoria bonaerense fue para Carlos Ruckauf, vicepresidente del último menemismo.
No sólo por el resultado de las Primarias Abiertas, estas elecciones presentan particularidades inéditas. Y es que debido a la ventaja que sacó Cristina en agosto, los opositores buscaron salidas rápidas para sumar votos en la siguiente instancia, aunque sea en cargos legislativos y/o en distritos locales. Así es que el corte de boleta, un recurso que otorga a los ciudadanos la libertad de elegir candidatos de listas y partidos distintos en cada uno de los cargos, se convirtió en estrategia de campaña para algunos de los personajes que animan la escena preelectoral.
Proyecto Sur salió a la calle bajo el lema “Corta por la verde”, apuntando a recoger votos para los diputados en la Ciudad de Buenos Aires, única demarcación donde consiguió el piso porcentual suficiente para presentarse en octubre. En la misma dirección y sin candidato presidencial ya que Mauricio Macri decidió bajarse anticipadamente, el PRO adornó con tijeras de colores sus actos de campaña e instó a sus seguidores a cortar boleta por las segundas líneas.
Pero dentro de Unión para el Desarrollo Social esta maniobra se volvió más filosa. De Narváez, socio oficial del radical Alfonsín en Buenos Aires, decidió aliarse informalmente con Rodríguez Saá tras observar que su asimilación de las PASO resultó más conveniente, y condicionó, tácitamente, a sus votantes, provincializando la campaña publicitaria, a acercarse al puntano en el orden nacional. Mientras en Mendoza, el candidato a gobernador Roberto Iglesias intentó sin éxito separar su boleta de Alfonsín, y al no conseguirlo continuó haciendo coro de su propaganda musical “corta boleta, votalo a Iglesias”. Para paliar los arrebatos provenientes del interior de su organización, Alfonsín salió a decir durante un acto en San Juan: “Si no me van a votar a mi, bueno; pero les pido que voten a los candidatos locales”. Desafortunadamente, las encuestas, nunca del todo fiables, lo transportan desde el segundo lugar obtenido en las PASO hasta el tercer o cuarto puesto en la final del domingo.
Antecedentes
La importancia del corte de boleta en nuestra historia democrática reciente creció elección a elección. Desde 1983 hasta ahora, la fragmentación electiva subió desde porcentajes ínfimos hasta el caso de San Juan, donde en las Primarias, el 18% del padrón dividió su sufragio. En 1995 se dieron otras particularidades significativas. El peronismo ganó en la Nación y en Diputados con una diferencia de 6 puntos porcentuales; el segundo lugar a presidente lo ocupó el Frepaso, resultado que contrastó con los cargos legislativos, donde la UCR quedó como primer escolta. Pero cuando se quiso establecer como objeto de campaña, el corte de boleta no ha sido fructífero.
En 1999, el actual candidato presidencial Eduardo Duhalde, en aquel entonces continuando con el legado de Carlos Menem, solicitó votaran por él quienes eligieran a Graciela Fernández Meijide, postulante por la Alianza, en Buenos Aires. A propósito, Fernando De la Rua gobernó la Argentina desde esas elecciones hasta su renuncia en 2001; la victoria bonaerense fue para Carlos Ruckauf, vicepresidente del último menemismo.
La mirada de los inmigrantes
Por Olga Prykhod'ko
Sobre toda la población argentina hay alrededor de un millón y medio de extranjeros, la mayoría no están nacionalizados y eso significa que no votan, y a pesar de no ser participes de las elecciones, sus vidas no dejan de estar involucradas con el país. La pregunta es, ¿Cómo será que los afecta?
Yo soy ucraniana, vivo aquí des de hace once años, prácticamente me crie acá. Pero a pesar del tiempo transcurrido me doy cuenta que mi conocimiento político es pobre, más que nada porque a mi familia no le importa el tema, tanto por la dificultad del idioma como por lo complejo del entramado político. En casa, el noticiero tiene lugar para ver el tiempo y las noticia del dia de sociedad. Más que nada puedo ver a mi papá leyendo diarios extranjeros online, en ruso o ucraniano. Y el diario de papel aparece cada tanto; quizá Clarín, porque es conocido, y luego no se discute su contenido ni se compara con otro; si es verdad o no lo que se informa. Seguramente, no soy la única con ciertas condiciones de aislamiento político por ser emigrante.
Horacio, por ejemplo, vino de Bolivia hace 4 años y tiene una verdulería en Caballito. Esta semana cuando fui a su negocio le pregunte qué opinaba sobre la política argentina y cómo sentía que lo afectan las elecciones. La respuesta fue que él está muy bien con su familia en el país y esperaba que se elija al mejor candidato y que haya menos discriminación. Y ahí se quedó, sin más que decir; no sabía quiénes eran los postulantes al margen de la actual presidente y nombró a Binner, porque lo veía seguido por la televisión. Quizás, al haber vivido poco en la Argentina, no conoce la historia política y lo que realmente le preocupa es que no empeore su condición económica.
Gipsy es cubana y está en la Argentina desde 2005, tiene 29 años y trabaja como camarera en un bar. Sobre las elecciones dice que parece ser que todos son peronistas pero al mismo tiempo son opositores y no comprendía bien eso. Piensa que este un país que avanza y tiene libertad y ella esta cómoda acá. Comparando un poco con su país natal, me dijo: “Yo tuve tres abortos en mi vida porque en Cuba es legal y gratuito, en la salud sé que es un tema muy polémico en Argentina”. Ahí me dejó muda con su comentario.
Sobre toda la población argentina hay alrededor de un millón y medio de extranjeros, la mayoría no están nacionalizados y eso significa que no votan, y a pesar de no ser participes de las elecciones, sus vidas no dejan de estar involucradas con el país. La pregunta es, ¿Cómo será que los afecta?
Yo soy ucraniana, vivo aquí des de hace once años, prácticamente me crie acá. Pero a pesar del tiempo transcurrido me doy cuenta que mi conocimiento político es pobre, más que nada porque a mi familia no le importa el tema, tanto por la dificultad del idioma como por lo complejo del entramado político. En casa, el noticiero tiene lugar para ver el tiempo y las noticia del dia de sociedad. Más que nada puedo ver a mi papá leyendo diarios extranjeros online, en ruso o ucraniano. Y el diario de papel aparece cada tanto; quizá Clarín, porque es conocido, y luego no se discute su contenido ni se compara con otro; si es verdad o no lo que se informa. Seguramente, no soy la única con ciertas condiciones de aislamiento político por ser emigrante.
Horacio, por ejemplo, vino de Bolivia hace 4 años y tiene una verdulería en Caballito. Esta semana cuando fui a su negocio le pregunte qué opinaba sobre la política argentina y cómo sentía que lo afectan las elecciones. La respuesta fue que él está muy bien con su familia en el país y esperaba que se elija al mejor candidato y que haya menos discriminación. Y ahí se quedó, sin más que decir; no sabía quiénes eran los postulantes al margen de la actual presidente y nombró a Binner, porque lo veía seguido por la televisión. Quizás, al haber vivido poco en la Argentina, no conoce la historia política y lo que realmente le preocupa es que no empeore su condición económica.
Gipsy es cubana y está en la Argentina desde 2005, tiene 29 años y trabaja como camarera en un bar. Sobre las elecciones dice que parece ser que todos son peronistas pero al mismo tiempo son opositores y no comprendía bien eso. Piensa que este un país que avanza y tiene libertad y ella esta cómoda acá. Comparando un poco con su país natal, me dijo: “Yo tuve tres abortos en mi vida porque en Cuba es legal y gratuito, en la salud sé que es un tema muy polémico en Argentina”. Ahí me dejó muda con su comentario.
La juventud también elige
Por Bárbara Orlando
Durante los últimos años, creció notablemente un grupo social que no había tenido, por mucho tiempo, un rol de peso en la política: los jóvenes. Este sector, que fue caracterizado durante la época del neoliberalismo menemista como desinteresado de la política, apático, resurgió ahora con notable vitalidad y participación.
Esto se puede ver claramente en el kirchnerismo, que hizo un llamado explícito a la movilización juvenil. En septiembre de 2010, un acto en el Luna Park congregó a las principales agrupaciones. Según declaró el secretario General de La Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque, en la conmemoración de dicho encuentro que se realizó este año, “aquel acto marcó el momento en que eclosionó la juventud como actor político a partir del impulso de Néstor y Cristina”. La posterior muerte del ex presidente fue también un hecho histórico que disparó y acrecentó la movilización.
La Cámpora, la agrupación impulsada desde el seno mismo del gobierno, fue protagonista en aquel encuentro, y sigue encabezando las filas de la militancia joven que se hace presente todos los actos del Frente para la Victoria. Su rol político es de apoyo y acompañamiento, pero también es una fuente de reposición de cuadros políticos y públicos. El mismo Larroque, por citar un ejemplo, es candidato a diputado nacional.
Entre las filas afines al proyecto se encuentran también JP Evita, JP Descamisados, Corriente Martín Fierro, Juventud Sindical, Corriente Nacional y Popular, 62 Organizaciones, Peronismo Militante, PCCE y Colina, lanzada por la ministra de Desarrollo Social , Alicia Kirchner , entre otras.
Si bien se podría considerar su principal exponente, el fenómeno no es excluyente del oficialismo. En los últimos años, también se sumaron muchos jóvenes a las agrupaciones de izquierda, que han crecido de manera exponencial, dando esto la pauta de que el impulso se expandió a la política en su conjunto.
Durante los últimos años, creció notablemente un grupo social que no había tenido, por mucho tiempo, un rol de peso en la política: los jóvenes. Este sector, que fue caracterizado durante la época del neoliberalismo menemista como desinteresado de la política, apático, resurgió ahora con notable vitalidad y participación.
Esto se puede ver claramente en el kirchnerismo, que hizo un llamado explícito a la movilización juvenil. En septiembre de 2010, un acto en el Luna Park congregó a las principales agrupaciones. Según declaró el secretario General de La Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque, en la conmemoración de dicho encuentro que se realizó este año, “aquel acto marcó el momento en que eclosionó la juventud como actor político a partir del impulso de Néstor y Cristina”. La posterior muerte del ex presidente fue también un hecho histórico que disparó y acrecentó la movilización.
La Cámpora, la agrupación impulsada desde el seno mismo del gobierno, fue protagonista en aquel encuentro, y sigue encabezando las filas de la militancia joven que se hace presente todos los actos del Frente para la Victoria. Su rol político es de apoyo y acompañamiento, pero también es una fuente de reposición de cuadros políticos y públicos. El mismo Larroque, por citar un ejemplo, es candidato a diputado nacional.
Entre las filas afines al proyecto se encuentran también JP Evita, JP Descamisados, Corriente Martín Fierro, Juventud Sindical, Corriente Nacional y Popular, 62 Organizaciones, Peronismo Militante, PCCE y Colina, lanzada por la ministra de Desarrollo Social , Alicia Kirchner , entre otras.
Si bien se podría considerar su principal exponente, el fenómeno no es excluyente del oficialismo. En los últimos años, también se sumaron muchos jóvenes a las agrupaciones de izquierda, que han crecido de manera exponencial, dando esto la pauta de que el impulso se expandió a la política en su conjunto.
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