martes, 18 de octubre de 2011

Alfonsín, por duplicado

Por Carlos Maidana

El camino recorrido por Raúl Alfonsín, previo a asumir la presidencia en 1983, se dio en un contexto político que poco tiene que ver con el que su hijo, Ricardo, enfrenta de cara a las elecciones del domingo. En aquel entonces, apenas había finalizado la Guerra de las Malvinas y el régimen militar estaba agotado, sin el consenso y el respaldo de sectores que antes lo habían apoyado y sostenido.

Sin embargo, hay coincidencias que saltan a la vista. El parecido físico entre ambos, lo primero que se evidencia, es lógico e ineludible. “En algún punto esto no es una opción, porque se trata del hijo, y eso es un hecho”, explicó Martín Baintrub, de la agencia Persuasión, al diario Perfil. Los puntos en común entre los discursos de uno y otro son escasos; no obstante, hay una clara tendencia a que las formas acerquen lo que en contenido es disímil. La oratoria, el tono y hasta los afiches de Ricardo recuerdan a su padre. Siempre estuvo la posibilidad de hacer, o no, uso de estas semejanzas. Se optó por lo segundo.

La conclusión es que, como en el acertijo de los errores, por más similares que sean las imágenes, las diferencias prevalecen. Si hasta los niños las encuentran.

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