martes, 18 de octubre de 2011

Cortar boleta, una estrategia filosa

Por Gonzalo Rebollo

No sólo por el resultado de las Primarias Abiertas, estas elecciones presentan particularidades inéditas. Y es que debido a la ventaja que sacó Cristina en agosto, los opositores buscaron salidas rápidas para sumar votos en la siguiente instancia, aunque sea en cargos legislativos y/o en distritos locales. Así es que el corte de boleta, un recurso que otorga a los ciudadanos la libertad de elegir candidatos de listas y partidos distintos en cada uno de los cargos, se convirtió en estrategia de campaña para algunos de los personajes que animan la escena preelectoral.

Proyecto Sur salió a la calle bajo el lema “Corta por la verde”, apuntando a recoger votos para los diputados en la Ciudad de Buenos Aires, única demarcación donde consiguió el piso porcentual suficiente para presentarse en octubre. En la misma dirección y sin candidato presidencial ya que Mauricio Macri decidió bajarse anticipadamente, el PRO adornó con tijeras de colores sus actos de campaña e instó a sus seguidores a cortar boleta por las segundas líneas.

Pero dentro de Unión para el Desarrollo Social esta maniobra se volvió más filosa. De Narváez, socio oficial del radical Alfonsín en Buenos Aires, decidió aliarse informalmente con Rodríguez Saá tras observar que su asimilación de las PASO resultó más conveniente, y condicionó, tácitamente, a sus votantes, provincializando la campaña publicitaria, a acercarse al puntano en el orden nacional. Mientras en Mendoza, el candidato a gobernador Roberto Iglesias intentó sin éxito separar su boleta de Alfonsín, y al no conseguirlo continuó haciendo coro de su propaganda musical “corta boleta, votalo a Iglesias”. Para paliar los arrebatos provenientes del interior de su organización, Alfonsín salió a decir durante un acto en San Juan: “Si no me van a votar a mi, bueno; pero les pido que voten a los candidatos locales”. Desafortunadamente, las encuestas, nunca del todo fiables, lo transportan desde el segundo lugar obtenido en las PASO hasta el tercer o cuarto puesto en la final del domingo.

Antecedentes

La importancia del corte de boleta en nuestra historia democrática reciente creció elección a elección. Desde 1983 hasta ahora, la fragmentación electiva subió desde porcentajes ínfimos hasta el caso de San Juan, donde en las Primarias, el 18% del padrón dividió su sufragio. En 1995 se dieron otras particularidades significativas. El peronismo ganó en la Nación y en Diputados con una diferencia de 6 puntos porcentuales; el segundo lugar a presidente lo ocupó el Frepaso, resultado que contrastó con los cargos legislativos, donde la UCR quedó como primer escolta. Pero cuando se quiso establecer como objeto de campaña, el corte de boleta no ha sido fructífero.

En 1999, el actual candidato presidencial Eduardo Duhalde, en aquel entonces continuando con el legado de Carlos Menem, solicitó votaran por él quienes eligieran a Graciela Fernández Meijide, postulante por la Alianza, en Buenos Aires. A propósito, Fernando De la Rua gobernó la Argentina desde esas elecciones hasta su renuncia en 2001; la victoria bonaerense fue para Carlos Ruckauf, vicepresidente del último menemismo.

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