martes, 18 de octubre de 2011

El opositor que nunca terminó de serlo

Por Juan Manuel Giraldez

El vicepresidente Julio Cobos aseguró que se apartará de la política luego de terminar su actual mandato. Tras bajarse de la candidatura a jefe de Estado y de haber coqueteado con el radicalismo, fuerza que no lo descartaba como uno de sus hombres fuertes, anunció su retiro para volver a su antigua profesión, la ingeniería.

A pesar de dejarse ver en los últimos días en Mendoza acompañando al candidato a gobernador Roberto Iglesias, y a su compañero de fórmula Juan Carlos Jaliff, el exfuncionario K, dejó en claro que no tomará cargos públicos.

Las incursiones de Cobos en la campaña encuentran su fundamento en el sostén a la relación que construyó con los intendentes del este mendocino.

En un comienzo, su rol dentro de la fuerza radical fue el de buscar alianzas a la posible formula Alfonsín-Cobos para poder disminuir la diferencia respecto al voto oficialista.

En ese sentido, el ingeniero lamentó en reiteradas ocasiones que la UCR no hubiera logrado un acuerdo con el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner.

Aunque no se presente para ninguna banca parlamentaria, adelantó que en diciembre asumirá como uno de los cuatro delegados de su provincia al Comité Nacional de la UCR.

El vicepresidente aseguró que buscará todo el apoyo posible para su proyecto, pero Ricardo Alfonsín ya avisó que no va a entregarle el partido, lo que anticipa un nuevo enfrentamiento a la hora de elegir un líder radical.

Lejos de ser una de las figuras fuertes de una oposición que se destaca por su debilidad, el autor del “voto no positivo” se aleja de la irónica relación que genera su nombre cada vez que anuncia que será imposible revertir el resultado de las elecciones primarias.

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