martes, 18 de octubre de 2011

La reconciliación con el campo aumenta la cosecha (de votos)

Por Jimena Guzmán Bengolea

Con la ciudadanía ya prácticamente haciendo fila para entrar al cuarto oscuro, resulta ineludible destacar el importante rol que sector agropecuario jugó en lo que va de los gobiernos kirchneristas. En 2008 hubo distritos que se opusieron férreamente al proyecto de Ley 125 (retenciones móviles a las exportaciones de soja) y que ahora, en las elecciones primarias, le dieron el apoyo a Cristina Fernández, aunque este hecho, en las vísperas, parecía imposible.

Tales son los ejemplos de las provincias de Santa Fe y Córdoba donde la oposición creía tener la victoria asegurada. En el caso del distrito de Hermes Binner, la Presidente obtuvo el 37% de los votos y en el centro del país el kirchnerismo logró sacar entre el 30 y el 35 por ciento en zonas netamente rurales.

De estas afirmaciones surge, obviamente, la incógnita respecto al motivo por el cuál sectores tan ligados al campo le dieron apoyo a un gobierno que supuestamente los castigó. Hay quienes afirmaron que esto se debe a que a la gente del interior no le va mal económicamente y que quienes apoyaron la protesta del campo no acompañaron en las elecciones primarias, es decir que había habitantes de los pueblos y las ciudades que apoyaron la protesta pero que no conocían el trasfondo del conflicto. Otra explicación posible es que este sector optó por una oposición atomizada.

Además, existe la posibilidad de que algunos electores hayan creído que con el voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos el campo ya había obtenido su victoria y frente a ese panorama, sumado a los precios mundiales de los cereales que mantienen al sector en una buena situación y en conjunción con una oposición que no representa propuestas concretas, quienes parecían enemigos de los K son hoy unos de sus tantos aliados.

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