Por Inés Jaureguialzo
A sólo días del 23 de octubre, parece necesario aclarar que ese domingo serán las elecciones presidenciales. Debido a las primarias y su contundente resultado a favor de la Presidenta, el clima electoral es imperceptible. Casi no hay publicidad en las calles, ni militantes ofreciendo volantes en la vereda, ni propagandas repetidas hasta el hartazgo. Una incertidumbre inexistente, una victoria ya cantada.
Resulta extraño, en vísperas de definir quién será el próximo presidente, que nadie hable (mucho) de eso. La ausencia de la conversación política es notable, las calles no están empapeladas con caras y slogans: los números de agosto definieron la cuestión por anticipado.
Algunos periodistas también han abandonado un poco la tarea, concentrados más en noticias de agenda que en las distintas candidaturas. Y otros, resignados ante tan predecible final, se atreven a hacer futurología y hablar de posibles alianzas, sucesores, y bajas para 2015.
También poco se habla de las encuestas, que elecciones anteriores han sido el motor de especuladores. Parece ser, entonces, que con la llegada de las primarias el clima electoral de ahora en más se trasladará a agosto. La campaña de los políticos se concentrará por esos días, y con ella su energía para captar votos.
Habrá que ver cómo será el clima el domingo, durante la jornada y cuando se conozcan los resultados. Pero lo que es seguro es que se sentirá no serán muchos los que estén nerviosos porque se cierren los comicios y comience el conteo.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario