Por Bárbara Orlando
Durante los últimos años, creció notablemente un grupo social que no había tenido, por mucho tiempo, un rol de peso en la política: los jóvenes. Este sector, que fue caracterizado durante la época del neoliberalismo menemista como desinteresado de la política, apático, resurgió ahora con notable vitalidad y participación.
Esto se puede ver claramente en el kirchnerismo, que hizo un llamado explícito a la movilización juvenil. En septiembre de 2010, un acto en el Luna Park congregó a las principales agrupaciones. Según declaró el secretario General de La Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque, en la conmemoración de dicho encuentro que se realizó este año, “aquel acto marcó el momento en que eclosionó la juventud como actor político a partir del impulso de Néstor y Cristina”. La posterior muerte del ex presidente fue también un hecho histórico que disparó y acrecentó la movilización.
La Cámpora, la agrupación impulsada desde el seno mismo del gobierno, fue protagonista en aquel encuentro, y sigue encabezando las filas de la militancia joven que se hace presente todos los actos del Frente para la Victoria. Su rol político es de apoyo y acompañamiento, pero también es una fuente de reposición de cuadros políticos y públicos. El mismo Larroque, por citar un ejemplo, es candidato a diputado nacional.
Entre las filas afines al proyecto se encuentran también JP Evita, JP Descamisados, Corriente Martín Fierro, Juventud Sindical, Corriente Nacional y Popular, 62 Organizaciones, Peronismo Militante, PCCE y Colina, lanzada por la ministra de Desarrollo Social , Alicia Kirchner , entre otras.
Si bien se podría considerar su principal exponente, el fenómeno no es excluyente del oficialismo. En los últimos años, también se sumaron muchos jóvenes a las agrupaciones de izquierda, que han crecido de manera exponencial, dando esto la pauta de que el impulso se expandió a la política en su conjunto.
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