Por Natan Skigin
La adrenalina que caracteriza los últimos instantes de una campaña electoral no le hizo perder la sensatez al candidato del Frente de Izquierda, Jorge Altamira: su modesta pretensión de introducir un bloque de su espacio en la Cámara baja demuestra que es consciente de que no tiene posibilidades reales de llegar a la Casa Rosada.
-En las últimas elecciones en la UBA, la izquierda demostró tener una enorme influencia en esa institución. ¿Por qué no logra la misma adhesión a nivel nacional?
-Tenemos predominio por primera vez en la universidad. Y se da en un período de menor politización que en los ’70. Vienen hacia nosotros personas criadas en ambientes que no los prepararon para la izquierda.
-¿Por qué el fenómeno no se propaga más allá de la universidad?
-Lo veo trascender en que no es sólo en la UBA sino en todas las facultades, en los colegios y en el movimiento piquetero. Tenemos influencia donde se concentran conflictos, y el kirchnerismo trata de controlar a la clase obrera.
-¿Tener representación efectiva en la Nación es una deuda pendiente?
-Sí, lógico, pero no descubrimos nada.
-Las primarias fomentaron la unificación de la izquierda. ¿Continúa considerando que la ley electoral es proscriptiva?
-No nos unimos porque había una ley: el obstáculo ahora se superó porque todos entendieron que si no formábamos un frente íbamos a ser catalogados como incapaces de hacer una oposición común en el marco de la crisis mundial. La Reforma Política puede haber tenido injerencia, pero no es el factor fundamental.
-Su candidato a diputado, Gabriel Solano, aseguró que "en el kirchnerismo está el 85% de la derecha nacional". ¿Las políticas del Gobierno son, en semejante proporción, de derecha?
-Los derechistas más famosos son oficialistas. No calificaría sus medidas de derecha, pero sí muy conservadoras.
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