Por Lucila Carzoglio
Cristina Fernández obtuvo la mitad más dos en las últimas elecciones primarias y con ese porcentaje la continuidad de su mandato parece ser un hecho. Elegido el puesto número uno y sin muchas notas que agregar, la oposición pausó la cantinela, apagó el replay y decidió sintonizar sus spots al compás de unos acordes discordantes.
Después del 14 de agosto, con una candidata a la reelección que marca el ritmo y un vice que se codea con el mundo del rock, los partidos sacaron el diapasón, buscando dar con el tono y público indicados. Así, a los besos brillantina y miradas papel glacé, sumaron melodías populares y juveniles que les aseguren ser el segundo más votado dentro de los siete principales. Sin marchas convocantes abandonaron los boleros truculentos que hablaban de fraudes, engaños o crisis, y se inclinaron hacia cumbias risueñas y reversiones de temas conocidos. Es que, como advierte la canción de Ricardo Alfonsín hecha por la Champions Liga, “la gente está contenta, la violencia quedó en el ayer”.
Sin embargo, el “cambio radical” pregonado por la cumbia alfonsinista, más que reflejarse en las propuestas, sólo se hizo notar en las campañas, que pronto se transformaron en una guerra de canciones disponibles en la red. Mientras Binner apostó a su estribillo “es tiempo de pasar al frente” (que buenos resultados le trajo, por cierto) y Carrió optó por sonrisas silenciosas y una música incidental digna de llamada en espera (de espera de algunas bancas, claro); Rodríguez Saá, hablando de luces y sombras, contrarrestó su traje blanco impoluto con un montaje bricolaje: Compromiso Federal tuvo su tango, un folclore y hasta una cumbia de los Wachiturros.
Sin ton ni son, llegó a figurar tercero en las encuestas.
Entre tanto claroscuro, la orquesta siguió tocando “Alberto es una masa, te da una casa, pero parece ser que sólo en la Rosada la cosa pinta bien.
2B de la noche
miércoles, 19 de octubre de 2011
Artilugios y estrategias en el fascinante arte de la elección
Por Elena Montilla
Este domingo, el cuarto oscuro se convertirá en escenario de una prometedora aventura. Incertidumbre, asombro y hasta alguna risa incrédula se desatarán dentro del aula aislada cuando el ciudadano votante –informado o no, convencido o indeciso– encuentre, frente a las boletas coloridas, el evidente artilugio partidario. Entre las extensas listas de nombres que acompañan la imagen de los respectivos candidatos a presidente, las fuerzas clasificadas después de las elecciones primarias intentarán incluir figuras que –según su criterio propio– conseguirán valerles la tan ansiada simpatía del electorado.
Evangelistas fervientes de la primera hora, amnésicos de la década del noventa y fanáticos creyentes en la vuelta a la cordura de ex funcionarios kirchneristas, encontrarán su oasis entre el caos ideológico. Apellidos familiares, como Fort, Ruckauf, Redrado y Camaño, acecharán vistosos entre otros aspirantes menos conocidos, en un intento de burda seducción. Desde sus respectivas boletas, y en diferentes formatos, apelarán con su fama a ese pequeño rincón del cholulismo que habita en cada votante, con el claro y entendible objetivo de sumar adhesiones.
En palabras de la Real Academia Española (RAE), la política podría definirse específicamente como el arte de emplear medios para alcanzar un fin determinado. La oposición en conjunto parece obedecer a un acuerdo previo en lo que a estrategias de campaña respecta, y la invasión de la no-política parece acelerarse cada vez con mayor velocidad.
Queda entonces en manos del elector la posibilidad de optar entre plataforma política y discurso mediático. Ambos alineados con el poder, desde espacios divergentes. Llega el momento de elegir en base a que cuestiones se decide. Si política real o pura representación.
Evangelistas fervientes de la primera hora, amnésicos de la década del noventa y fanáticos creyentes en la vuelta a la cordura de ex funcionarios kirchneristas, encontrarán su oasis entre el caos ideológico. Apellidos familiares, como Fort, Ruckauf, Redrado y Camaño, acecharán vistosos entre otros aspirantes menos conocidos, en un intento de burda seducción. Desde sus respectivas boletas, y en diferentes formatos, apelarán con su fama a ese pequeño rincón del cholulismo que habita en cada votante, con el claro y entendible objetivo de sumar adhesiones.
En palabras de la Real Academia Española (RAE), la política podría definirse específicamente como el arte de emplear medios para alcanzar un fin determinado. La oposición en conjunto parece obedecer a un acuerdo previo en lo que a estrategias de campaña respecta, y la invasión de la no-política parece acelerarse cada vez con mayor velocidad.
Queda entonces en manos del elector la posibilidad de optar entre plataforma política y discurso mediático. Ambos alineados con el poder, desde espacios divergentes. Llega el momento de elegir en base a que cuestiones se decide. Si política real o pura representación.
La Scalabrini: una agrupación kirchnerista
Por Nathalie Jarast
Juan Manuel Valdés es estudiante universitario y hace 12 años que participa de actividades políticas. Fue parte de Proyecto Sur hasta 2010, que decidió cambiar de rumbo y creó junto a otros compañeros la agrupación kirchnerista La Scalabrini, en la que milita actualmente y desde la cual palpita la elección presidencial que se avecina.
-¿Cómo se vive clima electoral?
-En este caso el clima es un poco menos tenso que en otras elecciones. Es difícil no confiarse después de las primarias. Pensamos que la gente se iba a relajar y militar menos. Los resultados de las PASO muestran un escenario favorable, pero al mismo tiempo eso incrementa el entusiasmo de los militantes y nos hace estar muy activos. Esperamos que esta nueva etapa sea de mayor profundización y reversión de las consecuencias del neoliberalismo durante los 90.
-¿Qué actividades realizan para estos comicios?
-Por ser una agrupación nueva y habernos incorporado al FPV recientemente no formamos parte de las listas. Así que hacemos otras cosas. Tenemos tres mesas por semana en la comuna 15, además de organizar una charla con Andrés Larroque, Secretario General de La Cámpora, realizamos pintadas por toda la comuna e invitamos a fiscalizar la elección.
-¿Qué expectativas tienen frente a lo del domingo y a posteriori?
-Creemos que si el Frente Para la Victoria obtiene mayoría en ambas cámaras se pueden lograr transformaciones importantes para consolidar un modelo productivo industrial. Esto es muy importante porque la actual estructura distributiva tiene herencias del neoliberalismo con las que hay que terminar. Creemos que la llamada profundización del modelo pasa por medidas como la reforma financiera, la impositiva, la recuperación del ferrocarril y de las rentas extraordinarias de nuestra economía. Con esas herramientas se puede enfrentar a la crisis internacional y aprovechar este momento de debilidad del primer mundo para transformar irreversiblemente nuestro país.
Juan Manuel Valdés es estudiante universitario y hace 12 años que participa de actividades políticas. Fue parte de Proyecto Sur hasta 2010, que decidió cambiar de rumbo y creó junto a otros compañeros la agrupación kirchnerista La Scalabrini, en la que milita actualmente y desde la cual palpita la elección presidencial que se avecina.
-¿Cómo se vive clima electoral?
-En este caso el clima es un poco menos tenso que en otras elecciones. Es difícil no confiarse después de las primarias. Pensamos que la gente se iba a relajar y militar menos. Los resultados de las PASO muestran un escenario favorable, pero al mismo tiempo eso incrementa el entusiasmo de los militantes y nos hace estar muy activos. Esperamos que esta nueva etapa sea de mayor profundización y reversión de las consecuencias del neoliberalismo durante los 90.
-¿Qué actividades realizan para estos comicios?
-Por ser una agrupación nueva y habernos incorporado al FPV recientemente no formamos parte de las listas. Así que hacemos otras cosas. Tenemos tres mesas por semana en la comuna 15, además de organizar una charla con Andrés Larroque, Secretario General de La Cámpora, realizamos pintadas por toda la comuna e invitamos a fiscalizar la elección.
-¿Qué expectativas tienen frente a lo del domingo y a posteriori?
-Creemos que si el Frente Para la Victoria obtiene mayoría en ambas cámaras se pueden lograr transformaciones importantes para consolidar un modelo productivo industrial. Esto es muy importante porque la actual estructura distributiva tiene herencias del neoliberalismo con las que hay que terminar. Creemos que la llamada profundización del modelo pasa por medidas como la reforma financiera, la impositiva, la recuperación del ferrocarril y de las rentas extraordinarias de nuestra economía. Con esas herramientas se puede enfrentar a la crisis internacional y aprovechar este momento de debilidad del primer mundo para transformar irreversiblemente nuestro país.
Otras voces en el debate estudiantil
Por Magalí Rodrigues Pires
A menos de una semana de las elecciones presidenciales, cuatro jóvenes estudiantes de distintas universidades públicas y privadas de la ciudad de Buenos Aires cuentan cómo viven la víspera electoral y hablan sobre su confianza en la política y el acceso que tienen a la información sobre las propuestas de los candidatos.
“Las vivo bastante de lejos, por decisión propia y también porque los ambientes en los que me muevo gran parte de mi tiempo, como la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, nada tienen que ver con política ni es un tema de charla generalmente”, opinó Carolina, estudiante de la UBA. Con ella coincidió Luciana, que cursa todo los días en la Facultad de Económicas de la misma universidad y agregó que, a pesar que le interesan las elecciones, siente que “siempre es más de lo mismo, pura publicidad y nada concreto”.
La respuestas no fueron muy distintas entre los estudiantes de las universidades privadas. Candela, estudiante de Derecho de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), eligió destacar que le gusta la política pero que no cree “en este país y menos en las votaciones” y que el sistema de la boleta única serviría para evitar que “trucheen las cosas”. Maximiliano, que cursa Comercio Exterior en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) fue un poco más determinante: “Para mi hay arreglos de todo tipo y va a ganar Cristina con fraude o como sea, pero va a ganar”.
Sin embargo, a pesar de este descreimiento generalizado, todos coincidieron en que ya sabían a quién iban a votar el domingo. Sólo uno de ellos, Maximiliano, agregó que “igualmente ir a votar da bronca porque sentís que perdés el tiempo”.
En relación al acceso a la información que ofrecen los distintos partidos sobre sus plataformas y el vínculo que tienen con la propaganda electoral, todos coincidieron con Carolina: “La información la obtengo mayormente en la radio, que suelo escuchar bastante, de los folletos que reparten en la calle, de Internet, donde me meto para leer un poco más en profundidad las propuestas, e inevitablemente de la televisión.” El estudiante de Comercio Exterior destacó que en la UADE no se tocó mucho el tema pero que, de todas maneras, para él “la información que ofrecen los candidatos es poco creíble.”
A menos de una semana de las elecciones presidenciales, cuatro jóvenes estudiantes de distintas universidades públicas y privadas de la ciudad de Buenos Aires cuentan cómo viven la víspera electoral y hablan sobre su confianza en la política y el acceso que tienen a la información sobre las propuestas de los candidatos.
“Las vivo bastante de lejos, por decisión propia y también porque los ambientes en los que me muevo gran parte de mi tiempo, como la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, nada tienen que ver con política ni es un tema de charla generalmente”, opinó Carolina, estudiante de la UBA. Con ella coincidió Luciana, que cursa todo los días en la Facultad de Económicas de la misma universidad y agregó que, a pesar que le interesan las elecciones, siente que “siempre es más de lo mismo, pura publicidad y nada concreto”.
La respuestas no fueron muy distintas entre los estudiantes de las universidades privadas. Candela, estudiante de Derecho de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), eligió destacar que le gusta la política pero que no cree “en este país y menos en las votaciones” y que el sistema de la boleta única serviría para evitar que “trucheen las cosas”. Maximiliano, que cursa Comercio Exterior en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) fue un poco más determinante: “Para mi hay arreglos de todo tipo y va a ganar Cristina con fraude o como sea, pero va a ganar”.
Sin embargo, a pesar de este descreimiento generalizado, todos coincidieron en que ya sabían a quién iban a votar el domingo. Sólo uno de ellos, Maximiliano, agregó que “igualmente ir a votar da bronca porque sentís que perdés el tiempo”.
En relación al acceso a la información que ofrecen los distintos partidos sobre sus plataformas y el vínculo que tienen con la propaganda electoral, todos coincidieron con Carolina: “La información la obtengo mayormente en la radio, que suelo escuchar bastante, de los folletos que reparten en la calle, de Internet, donde me meto para leer un poco más en profundidad las propuestas, e inevitablemente de la televisión.” El estudiante de Comercio Exterior destacó que en la UADE no se tocó mucho el tema pero que, de todas maneras, para él “la información que ofrecen los candidatos es poco creíble.”
martes, 18 de octubre de 2011
Sin nada por decir
Por Inés Jaureguialzo
A sólo días del 23 de octubre, parece necesario aclarar que ese domingo serán las elecciones presidenciales. Debido a las primarias y su contundente resultado a favor de la Presidenta, el clima electoral es imperceptible. Casi no hay publicidad en las calles, ni militantes ofreciendo volantes en la vereda, ni propagandas repetidas hasta el hartazgo. Una incertidumbre inexistente, una victoria ya cantada.
Resulta extraño, en vísperas de definir quién será el próximo presidente, que nadie hable (mucho) de eso. La ausencia de la conversación política es notable, las calles no están empapeladas con caras y slogans: los números de agosto definieron la cuestión por anticipado.
Algunos periodistas también han abandonado un poco la tarea, concentrados más en noticias de agenda que en las distintas candidaturas. Y otros, resignados ante tan predecible final, se atreven a hacer futurología y hablar de posibles alianzas, sucesores, y bajas para 2015.
También poco se habla de las encuestas, que elecciones anteriores han sido el motor de especuladores. Parece ser, entonces, que con la llegada de las primarias el clima electoral de ahora en más se trasladará a agosto. La campaña de los políticos se concentrará por esos días, y con ella su energía para captar votos.
Habrá que ver cómo será el clima el domingo, durante la jornada y cuando se conozcan los resultados. Pero lo que es seguro es que se sentirá no serán muchos los que estén nerviosos porque se cierren los comicios y comience el conteo.
.
A sólo días del 23 de octubre, parece necesario aclarar que ese domingo serán las elecciones presidenciales. Debido a las primarias y su contundente resultado a favor de la Presidenta, el clima electoral es imperceptible. Casi no hay publicidad en las calles, ni militantes ofreciendo volantes en la vereda, ni propagandas repetidas hasta el hartazgo. Una incertidumbre inexistente, una victoria ya cantada.
Resulta extraño, en vísperas de definir quién será el próximo presidente, que nadie hable (mucho) de eso. La ausencia de la conversación política es notable, las calles no están empapeladas con caras y slogans: los números de agosto definieron la cuestión por anticipado.
Algunos periodistas también han abandonado un poco la tarea, concentrados más en noticias de agenda que en las distintas candidaturas. Y otros, resignados ante tan predecible final, se atreven a hacer futurología y hablar de posibles alianzas, sucesores, y bajas para 2015.
También poco se habla de las encuestas, que elecciones anteriores han sido el motor de especuladores. Parece ser, entonces, que con la llegada de las primarias el clima electoral de ahora en más se trasladará a agosto. La campaña de los políticos se concentrará por esos días, y con ella su energía para captar votos.
Habrá que ver cómo será el clima el domingo, durante la jornada y cuando se conozcan los resultados. Pero lo que es seguro es que se sentirá no serán muchos los que estén nerviosos porque se cierren los comicios y comience el conteo.
.
La reconciliación con el campo aumenta la cosecha (de votos)
Por Jimena Guzmán Bengolea
Con la ciudadanía ya prácticamente haciendo fila para entrar al cuarto oscuro, resulta ineludible destacar el importante rol que sector agropecuario jugó en lo que va de los gobiernos kirchneristas. En 2008 hubo distritos que se opusieron férreamente al proyecto de Ley 125 (retenciones móviles a las exportaciones de soja) y que ahora, en las elecciones primarias, le dieron el apoyo a Cristina Fernández, aunque este hecho, en las vísperas, parecía imposible.
Tales son los ejemplos de las provincias de Santa Fe y Córdoba donde la oposición creía tener la victoria asegurada. En el caso del distrito de Hermes Binner, la Presidente obtuvo el 37% de los votos y en el centro del país el kirchnerismo logró sacar entre el 30 y el 35 por ciento en zonas netamente rurales.
De estas afirmaciones surge, obviamente, la incógnita respecto al motivo por el cuál sectores tan ligados al campo le dieron apoyo a un gobierno que supuestamente los castigó. Hay quienes afirmaron que esto se debe a que a la gente del interior no le va mal económicamente y que quienes apoyaron la protesta del campo no acompañaron en las elecciones primarias, es decir que había habitantes de los pueblos y las ciudades que apoyaron la protesta pero que no conocían el trasfondo del conflicto. Otra explicación posible es que este sector optó por una oposición atomizada.
Además, existe la posibilidad de que algunos electores hayan creído que con el voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos el campo ya había obtenido su victoria y frente a ese panorama, sumado a los precios mundiales de los cereales que mantienen al sector en una buena situación y en conjunción con una oposición que no representa propuestas concretas, quienes parecían enemigos de los K son hoy unos de sus tantos aliados.
Con la ciudadanía ya prácticamente haciendo fila para entrar al cuarto oscuro, resulta ineludible destacar el importante rol que sector agropecuario jugó en lo que va de los gobiernos kirchneristas. En 2008 hubo distritos que se opusieron férreamente al proyecto de Ley 125 (retenciones móviles a las exportaciones de soja) y que ahora, en las elecciones primarias, le dieron el apoyo a Cristina Fernández, aunque este hecho, en las vísperas, parecía imposible.
Tales son los ejemplos de las provincias de Santa Fe y Córdoba donde la oposición creía tener la victoria asegurada. En el caso del distrito de Hermes Binner, la Presidente obtuvo el 37% de los votos y en el centro del país el kirchnerismo logró sacar entre el 30 y el 35 por ciento en zonas netamente rurales.
De estas afirmaciones surge, obviamente, la incógnita respecto al motivo por el cuál sectores tan ligados al campo le dieron apoyo a un gobierno que supuestamente los castigó. Hay quienes afirmaron que esto se debe a que a la gente del interior no le va mal económicamente y que quienes apoyaron la protesta del campo no acompañaron en las elecciones primarias, es decir que había habitantes de los pueblos y las ciudades que apoyaron la protesta pero que no conocían el trasfondo del conflicto. Otra explicación posible es que este sector optó por una oposición atomizada.
Además, existe la posibilidad de que algunos electores hayan creído que con el voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos el campo ya había obtenido su victoria y frente a ese panorama, sumado a los precios mundiales de los cereales que mantienen al sector en una buena situación y en conjunción con una oposición que no representa propuestas concretas, quienes parecían enemigos de los K son hoy unos de sus tantos aliados.
El opositor que nunca terminó de serlo
Por Juan Manuel Giraldez
El vicepresidente Julio Cobos aseguró que se apartará de la política luego de terminar su actual mandato. Tras bajarse de la candidatura a jefe de Estado y de haber coqueteado con el radicalismo, fuerza que no lo descartaba como uno de sus hombres fuertes, anunció su retiro para volver a su antigua profesión, la ingeniería.
A pesar de dejarse ver en los últimos días en Mendoza acompañando al candidato a gobernador Roberto Iglesias, y a su compañero de fórmula Juan Carlos Jaliff, el exfuncionario K, dejó en claro que no tomará cargos públicos.
Las incursiones de Cobos en la campaña encuentran su fundamento en el sostén a la relación que construyó con los intendentes del este mendocino.
En un comienzo, su rol dentro de la fuerza radical fue el de buscar alianzas a la posible formula Alfonsín-Cobos para poder disminuir la diferencia respecto al voto oficialista.
En ese sentido, el ingeniero lamentó en reiteradas ocasiones que la UCR no hubiera logrado un acuerdo con el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner.
Aunque no se presente para ninguna banca parlamentaria, adelantó que en diciembre asumirá como uno de los cuatro delegados de su provincia al Comité Nacional de la UCR.
El vicepresidente aseguró que buscará todo el apoyo posible para su proyecto, pero Ricardo Alfonsín ya avisó que no va a entregarle el partido, lo que anticipa un nuevo enfrentamiento a la hora de elegir un líder radical.
Lejos de ser una de las figuras fuertes de una oposición que se destaca por su debilidad, el autor del “voto no positivo” se aleja de la irónica relación que genera su nombre cada vez que anuncia que será imposible revertir el resultado de las elecciones primarias.
El vicepresidente Julio Cobos aseguró que se apartará de la política luego de terminar su actual mandato. Tras bajarse de la candidatura a jefe de Estado y de haber coqueteado con el radicalismo, fuerza que no lo descartaba como uno de sus hombres fuertes, anunció su retiro para volver a su antigua profesión, la ingeniería.
A pesar de dejarse ver en los últimos días en Mendoza acompañando al candidato a gobernador Roberto Iglesias, y a su compañero de fórmula Juan Carlos Jaliff, el exfuncionario K, dejó en claro que no tomará cargos públicos.
Las incursiones de Cobos en la campaña encuentran su fundamento en el sostén a la relación que construyó con los intendentes del este mendocino.
En un comienzo, su rol dentro de la fuerza radical fue el de buscar alianzas a la posible formula Alfonsín-Cobos para poder disminuir la diferencia respecto al voto oficialista.
En ese sentido, el ingeniero lamentó en reiteradas ocasiones que la UCR no hubiera logrado un acuerdo con el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner.
Aunque no se presente para ninguna banca parlamentaria, adelantó que en diciembre asumirá como uno de los cuatro delegados de su provincia al Comité Nacional de la UCR.
El vicepresidente aseguró que buscará todo el apoyo posible para su proyecto, pero Ricardo Alfonsín ya avisó que no va a entregarle el partido, lo que anticipa un nuevo enfrentamiento a la hora de elegir un líder radical.
Lejos de ser una de las figuras fuertes de una oposición que se destaca por su debilidad, el autor del “voto no positivo” se aleja de la irónica relación que genera su nombre cada vez que anuncia que será imposible revertir el resultado de las elecciones primarias.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)